Con motivo del estreno este viernes 29 de mayo de ¿Qué te dice esa naturaleza? la nueva película del realizador coreano Hong Sang-soo que pudo verse en el Festival de cine de Berlín y en el D’A de Barcelona, creemos que es un buen momento para hacer un repaso de los treinta años de carrera de uno de los directores más respetados del circuito. Un maestro que ha conseguido 65 premios internacionales y más de 100 nominaciones por las 40 películas dirigidas hasta el momento.
La dificultad de analizar una carrera
Abordar el proceso creativo de un director de una forma sistematizada puede resultar complejo. Se han de analizar las motivaciones del director, las temáticas que aborda en sus películas, los personajes presentes en sus films, los elementos del lenguaje cinematográfico que emplea y aquellos a los que recurre con mayor asiduidad, el contexto histórico en el que trabaja…
En el caso del coreano Hong Sang-soo el estudio puede complicarse, ya que su obra, sus personajes, la cotidianidad de las situaciones que plantea es tan repetitiva, contiene tantos matices, que podemos llegar a pensar que toda su filmografía se funde en una sola película que contemplamos una y otra vez. Una película sometida a pequeñas variaciones, donde los personajes saltan de una cinta a otra sin importarles el título del film en cuestión. La búsqueda de los pequeños matices que estructuran la cinematografía del director coreano son las piezas que han de servirnos para formar el puzle completo de la filmografía de Hong, y van a ofrecernos la visión general de una forma de hacer cine, de vivir y entender el oficio de director.
Con este espíritu hemos dividido la filmografía de Hong Sang-soo en cinco apartados temáticos, que hemos diferenciado tanto cronológicamente como por los aspectos formales que unen las obras producidas durante cada uno de estos períodos.

Los primeros años: 1996-2000. Trilogía de la estructura
La filmografía de Hong Sang-soo, compuesta de veinticuatro largometrajes (a la que hay que añadir el cortometraje List rodado en 2011), ha sido realizada a lo largo de veintiséis años de carrera. Esto nos da una idea de lo prolífico que es el realizador coreano, con una media de casi una película por año. Una media similar a la del enfant terrible Kim Ki-duk, que debutaba en la dirección el mismo año que Hong y que rodó, como el primero, un total de veintitrés largometrajes, muy superior a la media de Park Chan-wook, que ha filmado once largometrajes, y muy por encima de las seis películas rodadas por Lee Chan-dong en un período de tiempo muy similar.
La primera etapa comprende cuatro años de carrera (1996-2000), y en ella se estrenan las tres primeras películas del director coreano. A The Day a Pig Fell into the Well (1996), su debut en la dirección, a la que le seguirían The Power of Kangwon Province (1998), y Virgin Stripped Bare by Her Bachelors (2000). En sus tres primeras obras el realizador coreano busca encontrar su espacio como director. El bagaje que le ha supuesto estudiar en el extranjero (las referencias al cine americano y europeo, la lectura de críticos como Truffaut Farber, la cercanía a Romher…) llevan a Hong Sang-soo a buscar la estructura narrativa en la que se encuentre más cómodo y que le permita reflejar de una forma más económica las temáticas que quiere desarrollar como autor.

Aún teniendo elementos propios del cine de Hong Sang-soo The Pig Fell into the Well es la más diferente de sus producciones: en primer lugar no parte de un guión original (por primera y única vez en su carrera el guión lo firma otra persona, Kyo Hyo-seo), y eso hace que el film adquiera un tono desgarrador, del que ya está impregnado el guión y en el que la violencia se desata de una forma evidente, sin apenas albergar esperanza y donde los protagonistas se ven abocados al fracaso. Personajes que difieren del universo “hongsansoniano” y a los que vemos “trabajar” a diferencia del ambiente “festivo” en el que se mueven los protagonistas de sus siguientes trabajos. Aún y así en The Pig Fell into the Well empezamos a vislumbrar elementos comunes que encontraremos en otras obras del director: encuentros en los bares y restaurantes, la bebida y la comida como nexo de unión entre ellos, el juego cotidiano de la mentira, y el sexo como elemento liberador pero que no se libra de un halo de insatisfacción (cuando el joven enamorado de la taquillera logra llevarla a la cama, la mirada de la chica, nos hace sentir lástima por él). Sin duda, es en el debut como director, donde Hong Sang-soo nos ofrece su mirada más triste hacia el ser humano.
The Power of Kangwon Province supone otro avance estructural: el inicio en la utilización de las repeticiones en el cine de Hong Sang-soo. Las dos partes en las que estructura la película, a modo de dos lienzos en blanco, escribirán por duplicado acciones en las que se ven envueltos los protagonistas (en la primera parte, la joven encuentra un pez en su camino en la montaña, y lo entierra para que nadie pueda pisarlo, mientras que en la segunda parte, el profesor cuida de ellos y los mantiene vivos en una pecera). Una marca de estilo propia de su cine, que el autor asimila con la cotidianidad de las personas, y lo cómico que tiene este sentido de la repetición. La gente, según Hong Sang-soo, repite las cosas de forma inconsciente, en un acto de querer parecerse unas a otras.

Con su tercera película, Virgin Stripped Bare By Her Bachelors (2000), Hong Sang-soo alcanza la estructura interna que ha buscado a lo largo de sus dos primeras obras. La doble estructura a través de la que el director nos plantea que es la realidad y que es la ficción, mediante dos observaciones de la misma historia, que nos permita comprender mejor los mecanismos que mueven las decisiones y sentimientos humanos.
Francia es el futuro del director (2002-2008): Aprendiendo el oficio del director
Si a lo largo de sus tres primeras producciones Hong Sang-soo descubre la importancia de la estructura interna (una estructura que no se quedará estanca a partir de ahora, sino que el director someterá a ligeras modificaciones, dependiendo de lo que nos quiera contar), a lo largo de esta segunda etapa el realizador encuentra las herramientas apropiadas que requiere para llevar a cabo su oficio.
En On the Occasion of Remembering the Turning Gate (2002), Hong Sang-soo altera el proceso de trabajo, escribiendo tan sólo un tratamiento inicial. Un tratamiento en el que el director plantea el arranque de la película, en el que define a los personajes, a la par que sirve como reclamo ante posibles inversores. El siguiente proceso, la escritura del guión en sí, se pospone al rodaje, donde el director escribe y perfecciona los diálogos de las secuencias día a día, coincidiendo con las escenas que se han de rodar. Las piezas son así más vulnerables de ser modificadas, los actores adquieren un papel más relevante en la trama (son frecuentes los diálogos entre director y actores en los decorados donde posteriormente se tiene que rodar, compartiendo tanto director como actores la embriaguez que más tarde tendrán los protagonistas de la película) y las variaciones toman forma de una manera mucho más evidente.

Dos son los elementos del lenguaje cinematográfico que va a utilizar por primera vez en su carrera el director en Tale of Cinema, y que a partir de aquí se convertirán en la marca de autor de Hong Sang-soo: el zoom y la voz en off. Dado que el director disecciona de una manera tan oblicua a sus personajes, la voz en off en un elemento que tarde o temprano tenía que aparecer en sus producciones. Mediante esta voz, los personajes se traicionarán a sí mismos, ya que el espectador será testigo de lo que piensan, a pesar de que éstos actúen de una manera o de otra. Además la voz sirve también como elemento vertebrador del relato, como norma será la voz en off de uno de los protagonistas el que llevará la voz cantante a lo largo de toda la producción (y esta será la voz en off de un hombre, hasta que lleguemos a la última etapa del director). El segundo de los elementos, el zoom, en desuso hoy en día por parte de la profesión, hay que entenderlo como un elemento de economía, como una forma de facilitar el trabajo de los actores con los que trabaja: “Como muchos de los elementos en mis películas, cambia a medida que envejezco. En Woman is the Future of the Man, quiese utilizar el zoom pero no había tiempo, por lo que lo pospuse hasta Tale of Cinema. Técnicamente, muestra el rostro del actor de cerca sin tener que cortar”.



Francia es el destino del protagonista de Night and Day (2008) la única película de Hong Sang-soo que acontece fuera de las fronteras de Corea. La excusa es tan divertida como repleta de cinismo. Sung-nam, un famoso pintor casado en Corea, debe huir del país y esconderse en el extranjero acusado de un altercado por consumo de marihuana. La apariencia, el mantener las formas, tan importante para la sociedad coreana, hace que un hombre abandone su vida (su profesión, a su mujer, a su familia) y se marche a otro país. La película estructurada a través de un diario (se dividirá en los días que el pintor pasará en Francia), nos dejará ver la personalidad de este personaje, que no dudará en echarse a llorar durante la primera conversación telefónica con su mujer, y poco después intentar seducir a dos mujeres sucesivamente.
Hiperactividad creativa (2009-2011): los años de mayor producción.
Hong Sang-soo siempre ha tenido claro que la libertad para filmar, al margen de la industria cinematográfica, era fundamental para seguir haciendo cine. Con esta motivación in mente crea en el año 2005 su propia productora, Jeonwonsa Film Co. El primer pasó será autoproducirse. Evidentemente hay que buscar la financiación, pero las cifras en las que se mueven los films de Hong Sang-soo nada tienen que ver con los productos base coreanos (un film estándar puede tener unos costes de producción de 2 millones de dólares, a años luz de un film de Hong). En un ambiente crispado por la crisis internacional, nos damos de frente con cuatro de las películas más divertidas de Hong Sang-soo (además de ser las más concisas, ya que el director va a tener que pasar de los 120 minutos en los que habitualmente cuenta sus historias, para pasar a los 80 minutos, una limitación artística que se impone el director para reducir también los costes de sus películas).

Hablando de almas gemelas. Cannes podría decirse que es el alma gemela de Hong Sang-soo. A pesar de que después de sus tres primeras películas (multigalardonadas en diferentes festivales internacionales), los premios cada vez cuestan más en llegar (algo que muchas veces está relacionado con la lupa de los festivales internacionales, que durante unos años encumbran una cinematografía, para años después olvidarla o relegarla de la sección oficial), el espíritu optimista de Hong Sang-soo no decae, y mientras Lee Chang-dong e Im Sang-soo regresan a la Sección Oficial de Cannes con Poesía y The Housemaid, él hará lo propio en la sección que más conoce, Un Certain Regard, con Hahaha (2010).
Además de la bebida, elemento fundamental y fundacional de las películas de Hong Sang-soo (es el motor de múltiples de las acciones que marcan la cotidianidad de los personajes), el sexo el motivo o el fin último de los caracteres, sobre todo masculinos. El sexo en las películas de Hong se visualiza de forma brusca, en algunos momentos torpes, y a pesar del parecido con el que está tratado siempre guarda alguna variación. Como comenta el director “Aunque mis escenas de sexo se parezcan, estoy convencido de que no pueden nunca ser idénticas”.
Oki’s Movie (2010) es la propia esencia del cine de Hong Sang-soo. En ella se analiza como mínimas variaciones pueden alterar por completo una historia. De la misma manera que en la génesis de los rumores, los diferentes puntos de vista, el cómo la gente enriquece una historia, hace que ésta cambie, el director busca una estructura a través de la que poder contarnos estas variaciones. Hong Sang-so dividirá la película en cuatro capítulos: el primero, el que acontece en el presente, sirve para presentarnos al protagonista, Jingu, un director de cine que ejerce como profesor universitario, casado, al que un hecho puntual (la pregunta de una alumna durante la celebración de un cine forum), le lleva a recordar la historia de amor que vivió con Oki. En los siguientes capítulos, cada uno de ellos en un pasado más anterior, reviviremos la historia de amor de Oki con los dos hombres, primero a través del punto de vista del propio Jingu, luego desde el punto de vista del dr.Song, y por último, en el capítulo que da título a la película, Oki’s movie, desde la perspectiva de la mujer, Oki. Por primera vez en un film de Hong Sang-soo la voz de tres personajes se unen para narrarnos la historia, y por primera vez la voz en off de una mujer se erige casi en la principal protagonista

La voz femenina de Hong Sang-soo (2012-2013). Trilogía de la mujer
Corre el año 2011. En Seúl se inaugura una exposición fotográfica acerca de la actriz francesa Isabelle Huppert. Coincide este hecho con el estreno de su último film, Copacabana en las salas de cine coreanas. Con tal motivo, la actriz se desplaza hasta Seúl, donde tiene la oportunidad de encontrarse con algunos directores coreanos como Park Chan-wook, Lee Chang-dong, Bong Joon-ho e Im Sang-soo. Dentro de la agenda también se encuentra el nombre de Hong Sang-soo. Un encuentro que parece sacado de cualquiera de las doce películas que el realizador lleva filmadas hasta la fecha. Mientras beben makgeolli en uno de los restaurantes más utilizados por Hong en sus rodajes, el director le comenta a la actriz francesa: “Estoy a punto de emprender un nuevo proyecto. No hay nada decidido por el momento. ¿Te gustaría participar en él?” A lo que la actriz respondió asombrada: “¡Desde luego que sí!” Realidad o ficción, lo cierto es que un año más tarde En Otro País (2012) se presentaba en la Sección Oficial a Competición en el Festival de Cannes, con Isabelle Huppert como protagonista de la misma.
Las mujeres han sido piezas fundamentales en las películas de Hong Sang-soo. Como parte integrante del título de las mismas (Woman on the Beach o Woman is the Future of the Man), y desde luego, como contrapunto de sus personajes masculinos: manifestado una madurez superior a la de éstos. A veces han compartido la desesperación y la locura vital de los personajes masculinos (como la estudiante de arte que vuelve loco al protagonista de Night and Day, o la amante de Turning Gate, cuyas reacciones son tan imprevisibles como las del propio protagonista) Pero hasta el momento, si exceptuamos Oki’s Movie, donde Oki compartirá la voz de los protagonistas masculinos, la voz interior de las películas de Hong Sang-soo han correspondido a hombres. Actores, profesores universitarios, artistas plásticos, directores y/o críticos de cine empeñados en buscarse a sí mismos, abultados por un ego que en la mayoría de ocasiones no pueden ocultar. Peter Pans de la intelectualidad coreana sin deseos de afrontar sus responsabilidades, que nadan a contracorriente de una relación amorosa en otra, a la búsqueda de encontrar su alma gemela, sin albergar un deseo real de conocerse a ellos mismos.
A pesar de que la protagonista de En Otro País es Anne (Isabelle Huppert), la voz interna del film es la de una joven guionista de cine que mientras se encuentra en una población costera junto a su madre ideará tres guiones diferentes que versarán sobre la figura de un turista, un viajero que llega a un lugar por primera vez. Puede deberse a una casualidad, así lo ve Hong Sang-soo cuando se le pregunta acerca de la elección de Jeong Eun-chae, pero será de nuevo una mujer la protagonista de su siguiente film Nobody’s Daughter Haewon (2013) “No pensé en realizar la película hasta que di con Jeong Eun-chae, su encanto me cautivó y decidí que mi siguiente protagonista sería una mujer entrando en la veintena”. Lo cierto es que el director coreano elegía por segunda vez y de manera consecutiva en su carrera a una mujer como hilo conductor, a la vez que protagonista. Se hace fácil entender que si las películas de Hong Sang-soo se basan en pequeñas variaciones, él mismo como director también está sujeto a estas modificaciones.
Our Sunhi (2013), por la que el realizador coreano obtuvo el premio como mejor director en el Festival de Locarno, supone el cierre de la trilogía. Con una estructura en la que el plano secuencia ejerce como pared maestra del film (los personajes, sentados en una mesa, hablarán hasta emborracharse), el director prescinde de uno de sus elementos característicos, la voz en off. Todo tiene su justificación en el universo del director ya que la protagonista, Sunhi (una estudiante que regresa a la escuela tras un tiempo después de su graduación buscando una carta de recomendación) no desvelará nunca sus pensamientos al espectador, mientras que los tres personajes masculinos (el profesor Choi, su compañero de estudios Munsu y su tutor Jaenhak), irán pivotando alrededor de ella, contradiciéndose, engañándose, buscándose a sí mismos…

El futuro tiene nombre de mujer (2014-2016): Kim Min-hee
En los últimos tres años, la vida de Hong Sanng-soo se ha visto sacudida por dos grandes momentos: a finales de 2013, un problema de salud le impide acudir al homenaje y retrospectiva que le brindó el Festival de cine de Gijón, y en 2015, tras el rodaje de su penúltima película Ahora sí, antes no, salta a la prensa rosa la noticia del romance del director con la actriz protagonista, Kim Min-hee, lo que conlleva la separación con su mujer. Estas dos noticias, que parecen sacadas del argumento de alguna de sus producciones, lejos de acabar con el ritmo en la producción de largometrajes del realizador coreano, ha provocado que un año tras otro, sigamos esperando la próxima película de Hong Sang-soo (es un hecho que se mantiene incluso para 2017, donde ya se anuncia su próxima película como ‘Untitled Hong Sang-soo Project’).
Quizás el espectador pueda encontrar dentro de Hill of Freedom (2014), Ahora sí, antes no (2015) y Yourself and Yours (2016), las tres últimas producciones del realizador coreano, síntomas de lo que le ha deparado la vida estos últimos tiempos: en este momento, Hong ha fijado su residencia en Francia, donde está rodando su próxima película protagonizada por Shahira Fahmy, Isabelle Huppert y Kim Min-hee.
“Las mujeres se aferran a la realidad más que los hombres. Deberíamos respetar su buen juicio, Los hombres siempre tropezamos de nuevo”. Comenta uno de los protagonistas al principio de Our Sunhi. Y no hay más que rendirse a la evidencia. Los personajes de Hong Sang-soo han ganado en humanidad… Cada vez parecen más cercanos, más próximos. El futuro de ellos está en la mente de un director que disfruta con el diálogo, con la bebida. Que sabe vivir dentro de una industria que fagocita cualquier producto que no considere mainstream. Porque Hong Sang-soo es cine. Y su mejor película siempre es su última película…

Hong Sang-soo y Kim Min-hee: el cine y la realidad (2017-2022)
Si ha habido una constante a lo largo de estos seis últimos años en la carrera de Hong Sang-soo, es que a ella se ha unido (tanto sentimental como profesionalmente) la actriz Kim Min-hee, siendo la musa de sus últimas producciones, pero también trabajando en la producción de las diferentes películas.
Cuando el espectador ve por primera vez En la playa sola de noche (2017), le invade la sensación de que se ha introducido en la vida personal de Hong Sang-soo. Como si esta película le sirviera al realizador como terapia que como una producción audiovisual. Kim Min-hee, que ganó el Oso de Plata a la mejor actriz en el Festival de Berlín parece revivir la historia de amor que está viviendo en esos momentos con el director. Realidad y ficción se funden como si fueran lo mismo.

Desde que el director iniciara una relación con la actriz Kim Min-hee (La doncella) y abandonara a su mujer, Hong Sangsoo ha ido narrando a través de imágenes la carga que le ha acompañado en su camino. Por eso, cuando el espectador asiste el primer plano Hotel a orillas del río (2019): un poeta que contempla desde su habitación de hotel a una joven mirando hacia el río, muchos ven en él al alter ego del director. Una frase, de las muchas que nos regalarán los personajes, para el recuerdo: “entiendo lo que hace el director, pero no atrae al público. Parece aburrido”. Una frase que tan bien retrata el cine de Hong Sang-soo, un poeta que vive en un mundo donde no tiene cabida la música de las palabras, salvo en contadas excepciones. El hotel a orillas del río, que ganó el premio a la mejor película y mejor guion en el Festival de Gijón, es algo más que una película más de Hong Sangsoo: es el testamento de un poeta. Un intelectual que vive en un mundo en el que difícilmente tiene cabida la cultura y el amor.
Luego llegaría la pandemia… y el mundo cambió. Los hombres y las mujeres nos aislamos. Un virus fue capaz de interrumpir nuestras vidas. Hong Sang-soo nos hizo volver a las salas con su siguiente película.
La mujer que escapó (2020) es tan dulce como un caramelo y tan amarga como puede ser la vida. Concebida en tres actos, en tres variaciones en las que el director acompaña a Gam-hee (a la que da vida Kim Min-hee, musa del director desde que coincidieran en 2015 en Ahora sí, antes no). Hong Sang-soo, y junto a él el espectador, asisten al primer día en la que la joven Gam-hee decide reencontrarse con varias amigas de su pasado reciente, aprovechando la ausencia de su marido en un viaje de negocios, del que no se ha separado en los últimos cinco años.
A pesar de que las protagonistas de la película son tres mujeres, la película le sirve al director para hablar de las relaciones humanas. De las necesidades de espacio y de privacidad de cada uno de los miembros de la pareja (en la primera de las historias). De la dificultad por encontrar a la pareja perfecta (en el segundo acto, en la que los hombres siguen sin asumir lo que significa el final de una relación). Y de la mirada hacia atrás, pero con el pensamiento puesto en el presente (con la que el director pone fin a la historia).
Sea una de ellas o sean todas, el cierre de La mujer que escapó reconcilia al espectador con la sala de cine. Un lugar que la pandemia ha marchitado y que necesitaba con urgencia florecer de nuevo.
En su suguiente largometraje Introduction, el director vuelve a jugar a los espejos, a las repeticiones, a los lugares comunes y los efectos de las casualidades. A los encuentros en los que se comparten cigarrillos, té o soju. En los que se alaba la belleza del otro. En los que una palabra de alguien a quien respetas puede hacerte replantear tu vida, sin que la otra persona se percate. En los que nos encontraremos con caras conocidas, como las de la musa del director, Kim Min-hee, o Ki Joo-bong (Grass), además de dos jóvenes actores como Shin Seok-ho (La mujer que escapó) y Park Mi-so (The Novelist’s Film).
mis estudiantes. Cuando la nieve empezó a caer, finalizamos naturalmente la primera parte del rodaje. Entonces pensaba en hacer un cortometraje. Pero durante el Festival de Berlín quise rodar una segunda parte e invité a algunas personas de Corea para acompañarme. Tras mi regreso de Alemania, fuimos a la costa este coreana para terminar la película.”

El autor experimenta y sus actrices y actores también (2023-2025)
Es tanto o más difícil que la Hong Sangsoo se quede un año sin realizar una película a que la izquierda de su pais gobierne aunque sea unos meses. Hay cosas que no cambian y una de ellas es lo prolífico que puede ser el directror a la hora de encar proyecto tras proyeto.
2023 lo inició con En lo alto. La historia de un famoso director de cine que, acompañado de su hija, visita un edificio que es propiedad de una diseñadora, con la intención de que le explique a su hija la profesión, ya que ésta quiere dedicarse a la decoración de interiores. Los tres personajes entrarán en el edificio y visitarán cada una de las plantas. Cada planta tendrá su significado, algo que el director nos irá desvelando gracias a unas imprevisibles elipsis. Puede decirse que aparte de ser una película arquitectónica (en el sentido longitudinal del edificio donde transcurre la acción), la película es multitemporal (en el sentido que se desarrolla en diferentes tiempos).
La película, que fue seleccionada por el Festival de cinne de San Sebastián, es un dulce entre la programación de cine de la cartelera de cine. Una película coreana que dista mucho del sistema de producción de la industria mainstream de Corea del Sur. Hong Sangsoo produce sus films desde hace tiempo para seguir disfrutando de la libertad creativa. Los actores quieren rodar con él, a pesar de que cada día del rodaje es diferente y las ideas que surjan puedan cambiar el guion. De toda la estructura de la película destaca el empleo que hace el director de las elipsis: tan súbitas o sin previo aviso como un beso robado.

Parece como si para Hong Sangsoo no pasara el tiempo. O, mejor dicho: el tiempo corre a su favor para el director coreano que rejuvenece con cada una de sus últimas películas. Porque, lejos de estancarse, al contrario, su cine fluye mejor que nunca, renovándose y ofreciendo su mejor versión. Es este el caso de La novelista y su película, una, desde ya, de las cintas imprescindibles para los amantes del buen cine, presentada en el Festival de cine de Berlín.
De todos modos, no se engañen, seguimos con las mismas obsesiones (filias y fobias) de Hong y de sus, ya reconocibles, personajes: una novelista de éxito en horas bajas que quiere dirigir una película, una exescritora que ahora regenta una librería, un realizador de cine que se ha dejado seducir por el chungmuro (apelativo con el que se conoce a la industria del cine mainstream de Corea), una actriz famosa que dejado de lado su profesión, y un estudiante de cine que quiere convertirse en director. Y entre todos ellos, por supuesto, las innumerables conversaciones alrededor de una mesa con comida y, sobre todo, unas cuantas botellas de alcohol, que darán lugar a frases memorables que bien podrían extrapolarse a los propios pensamientos y opiniones del mismo Hong Sangsoo acerca de la industria artística (literaria y cinematográfica), su visión sobre la creación y las obras artísticas, y sobre el mundillo del “artisteo” en general.
In Water y Nuestro día, estrenadas en España en 2023, sirvieron para refrescar de nuevo el calor del incipiente verano. Con soluciones de dirección arriesgadas como es el de desenfocar el cuadro a lo largo de todo el metraje, o la visita a un poeta octogenario y a una actriz que va por los 40 de dos visitas inesperadas.

Tras su paso por el Festival de Berlín de 2024 donde se alzó con el Oso de Plata— Gran Premio del Jurado, y después de recorrer el circuito de festivales: San Sebastián, Gijón y el D’A en Barcelona, La viajera es una de las más divertidas películas del director.
Cuenta con la complicidad de la actriz francesa Isabelle Huppert —que ya ha trabajado con el director en la divertida En otro país y en La cámara de Claire— Da la sensación, cuando arranca la película que la actriz se ha convertido ya en uno de los personajes hongsansianos que pueblan sus films. Dispuesta a improvisar y a dejarse llevar por la magia del momento. Isabelle Huppert da vida a Iris, una mujer que no se sabe muy bien de donde viene —el hecho que hable francés es una buena pista—. Ha llegado a Corea y está dispuesta a vivir la experiencia. ¿Cómo? Con un método para enseñar idiomas, tan alternativo como el de Hong Sangsoo para dirigir una película.

Cuando un escándalo que involucra a varias estudiantes estalla en una universidad femenina, Jeonim, artista y profesora en el centro, pide como favor a su tío Sieon, actor y director teatral retirado, que dirija una pieza para el festival de su departamento. Este acepta encantado, motivado por un recuerdo de juventud vivido en ese lugar. Mientras avanzan los ensayos, Sieon empieza a sentirse atraído por la profesora Jeong, colega de Jeonim, al tiempo que esta encuentra en las acuarelas y en sus paseos matutinos junto al arroyo una forma perfecta de observar y comprender el secreto de su corriente. Este es el argumento de una de las últimas obras del director, En la corriente, donde el acoso se filtra por las costuras de los personajes.
Este viernes se estrena la última película de Hong Sangsoo, ¿Qué te dice esa naturaleza? Donghwa, un joven poeta de Seúl de treinta y tantos, acompaña a su novia Junhee a casa de sus padres en su coche noventero, con la intención de marcharse pronto. Fascinado por la belleza de la casa, situada en una colina, es invitado por su suegro a quedarse. Es la primera vez que conoce a los padres de su novia, tras tres años de relación.
Durante un día y una noche, comparte la vida de la familia: paseos, una visita a un templo junto al río y largas conversaciones. Entre risas, vino, licor fuerte y una cena casera, las miserias familiares y personales salen a la luz, revelando la naturaleza de cada uno.
Llega el verano y con él el cine de Hong Sangsoo, una oportunidad de relajarnos en una sala de cine y disfrutar.

Un reportaje de Enrique Garcelán