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Love for Life (China, 2011)

31/05/2012

Ficha Técnica: Año: 2011 País: China. Director: Gu Changwei. Duración: 105 m. Género: Drama. Protagonistas: Zhang Ziyi, Aaron Kwok, Wenli Jiang, Cunxin Pu, Wen Jiang, Feng Xiaogang.

Sinopsis: La película se sitúa en una pequeña población dela China Continental, donde a causa del comercio ilícito con sangre humana, algunos de sus habitantes se han visto enfermados de SIDA. Rechazados por el resto de los no afectados, deciden trasladarse a una vieja escuela donde la enfermedad no se pueda propagar. Allí coinciden Qin Qin y De Yi, dos primos que descubrirán el amor en una situación demasiado extrema, a pesar del cisma familiar que provoca su unión y la fecha de caducidad de ésta, dado el poco tiempo que les queda de vida.

Crítica: Ya se pueden ir preparando los devotos de los dramas chinos más lacrimógenos, porque aquí se van a dar una buena panzada de llorar. Si a una historia terrible de amores imposibles se le une el tema de una enfermedad terminal, desde luego la cosa no está para tirar cohetes. Pero Love for Life no es un drama del montón que busque conmover al espectador mediante el chantaje emocional más ruín. Muy al contrario, emerge como una apuesta de género muy digna en la que la contención y el detallismo que destilan sus incómodas imágenes se alzan como sus mayores logros. El film aborda de lleno y sin ningún tipo de tapujos una de las bombas de relojería que, por desgracia, están azotando al pueblo chino. Hablamos del negocio que produce la venta contaminada de sangre y la despreocupación existente entre los gobernantes por los contagios de SIDA, de los que piensan que constituyen un número para nada importante. Tratar este tipo de temas en el cine chino no es fácil, aunque aquí se haya optado por una decisión muy acertada. El problema se plantea de manera más o menos soslayada: todo ocurre en una pequeña aldea dejada de la mano de Dios; la llegada de la fatídica enfermedad ha sido a causa de la codicia del hombre, y lo que en realidad importa es la historia de amor central que acapara gran parte de la acción.

El gobierno chino prohibe la venta de sangre, y películas como ésta deben de servir de lección para que nadie juegue con fuego. Pero se pueden intuir muchas cosas sin necesidad de ser explícitos, y Gu Changwei, uno de los realizadores más a tener en cuenta en el panorama actual de la cinematografía china, mete el dedo en la llaga de forma tan soslayada como efectiva. Gu, quien por ahora ha despachado una filmografía intachable (ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín en 2005 por Peacock), nos brinda la oportunidad de asistir a un auténtico ejercicio de estilo donde la secillez y facilidad con la que se armonizan todos los elementos técnicos y humanos en este film son fruto de una depuración que, con toda seguridad, es el resultado de un durísimo trabajo de pulimiento en la trastienda. Nada es gratuito en Love for Life, desde una labor de fotografía excelsa, obra de Christipher Doyle (no en vano el director alcanzó fama como director de fotografía de algunos de los films más conocidos de Zhang Yimou, como Sorgo Rojo o Adiós a mi Concubina, y aquí se ha asegurado un gol por toda la escuadra contratando a uno de los más grandes), en la que contrastan de manera eficaz el ambiente de opresión (donde prima una fotografía feísta y desagradable) que se vive en el pueblo y en la escuela, comparado con los coloristas elementos de fuga que observamos cuando los enamorados pueden escapar de manera exigua de su precario estado, pasando por una dirección de actores que consigue sacar lo mejor de ellos en cada momento. Tanto Zhang Ziyi como Aaron Kwok destilan una química brutal. Acostumbrados ambos a encabezar repartos en multitud de superproducciones en las que suelen primar otros muchos elementos antes que los meramente interpretativos (Ziyi ha participado este año en la megaproducción de Jackie Chan 1911 mientras que Kwok ha hecho lo propio junto a Donnie Yen y Chow Yun-Fat en The Monkey King), en este recomendable film parece que se toman la justicia por su mano y nos regalan un par de actuaciones sobresalientes. Uno no puede ser objetivo cuando se trata de valorar el trabajo de una belleza como la que posee Zhang Ziyi, pero es que le sientan igual de bien los fastuosos vestidos de cortesana como los harapos de campesina. Existen escenas compartidas que merecen por sí solas haber pagado la entrada del cine. Aquí desvelaremos poco de la trama, aunque no hay que perder detalle de las secuencias en las que se procuran cuidado mutuo o aquellas otras en las que muestran una felicidad efímera por haber logrado ganar una batalla dentro de una guerra que ya tienen perdida de antemano.

También resulta harto curiosa la presencia de un narrador omnisciente en la figura de un niño que nos explica todo lo que acontece desde el más allá, pues se trata de una de las primeras víctimas por SIDA que se contabilizaron en el pueblo.

Poco se le puede reprochar a una cinta tan sincera y apreciable como ésta. Tan solo esperar que no pase desapercibida para todos aquellos que sepan apreciar un buen ejercicio de sobriedad y crítica social tratado de forma muy asequible.

Lo Mejor: La química entre Zhang Ziyi y Aaron Kwok es total.

Lo Peor: Algunos pueden pensar que la historia avanza de manera demasiado apelmazada.

Por nuestro colaborador Francisco Nieto

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