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Broker: La familia como un fantástico viaje

18/12/2022

Antecedentes

Conocí a Hirokazu Koreeda hace quince años. El Festival de cine de Las Palmas organizaba la primera retrospectiva en España de la obra del realizador japonés. Hasta el momento había rodado cinco largometrajes y varios cortometrajes documentales. He de reconocer que salí de aquel encuentro mejor persona tras los veinte minutos que duró la conversación. Algo que me sucede, irremediablemente, cada vez que salgo de una sala de cine tras ver la última película de Koreeda.

Broker supone la segunda experiencia de Hirokazu Koreeda fuera de su país natal. Tras el rodaje en Francia de La verdad, la amistad que le une a la actriz Bae Doona —con la que rodó la extraordinaria Air Doll—, y el deseo de rodar una película con el actor coreano Song Kang-ho —con el que ha coincidido en numerosos festivales internacionales—, llevaron al director japonés a construir un guion de menos de cuatro páginas titulado ‘Cuna’. El origen de todo.

Las cajas de bebés

La trama de la película gira entorno al funcionamiento de las cajas de bebés —lugar donde son abandonados los niños recién nacidos—, algo que es común tanto en Japón como en Corea del Sur. Uno de estos niños abandonados se encontrará con dos personajes: Sang-hyun (Song Kang-ho) que regenta una tintorería y que siempre está sumido en las deudas y Dong-soo (Kang Dong-won), amigo del primero que se crio en un orfanato. Ambos se harán con el bebé e intentarán venderlo. Pero algo sucede. La madre, So-young (Lee Ji-eun) intentará recuperar a su hijo. Mientras tanto, la inspectora de policía Su-jin (Bae Doona) y su joven compañera, la inspectora Lee (Lee Joo-young) ven cómo se desarrolla todo esperando detener a los secuestradores.

Hace tiempo que he dejado de preguntarme cuál es la película de Koreeda que me gusta más. Sería como intentar medir el grado de felicidad y tristeza que me produce su cine. Muchas veces les digo a mis alumnos que las críticas deben partir del corazón para después tomar forma (referentes, temática, lenguaje cinematográfico). En el corazón, Broker es un viaje hacia el descubrimiento de lo que es una familia. La primera imagen, te desarma. En mi caso, me remite a Parásitos de Bong Joon-ho —aunque dudo mucho que esa fuera la intención de Koreeda—. Me siento solo, como So-young, la joven que debe tomar la decisión más importante de su vida. Llueve torrencialmente, y cada uno de los pasos hasta llegar a la caja de bebés me acercan a la tristeza. ¿Qué puede llevar a una mujer a hacer algo así?

La película como viaje

Quizá esa es la pregunta que se hizo Hirokazu Koreeda. ¿Por qué hay chavales que se preguntan si deberían haber nacido al ser abandonados? No solo hay una respuesta para intuir la realidad que esconde esta frase, a pesar de que muchas veces, lo fácil sea juzgar. ‘No haber tenido ese hijo’, es el primer pensamiento de la agente de policía interpretada por Bae Doona. al ver como la madre se deshace de su bebé. Juzgar a los demás es algo que evita el cine del realizador japonés, De ahí su grandeza. Porque un problema ha de ser visto desde diferentes ángulos y Broker buscará responder a cada cuestión a lo largo del viaje que propone al espectador,

Acostumbrado a ver como las películas de Koreeda transcurren en un único espacio (la habitación en la que viven los niños en Nadie Sabe, la casa donde conviven las hermanas de Nuestra hermana pequeña, o la casa en la que los integrantes de la ‘familia’ de Un asunto de familia encuentran la dignidad que les escatima la sociedad), me sorprende que Broker sea una road movie. Pero a medida que avanza la trama, disfruto del viaje, de lo que supondrá para los diferentes personajes que forman parte de él. De cómo cambian a medida que el recorrido va llegando a su fin. Me siento uno más de esa ‘familia’ que se va formando alrededor del bebé. Y como ellos, seré capaz de recordar quince años más tarde, que en ese viaje encontré el cobijo que solo puede aportar el amor de aquella gente que ha pasado por tu vida y te ha dejado huella.

El equipo artístico y técnico

Bae Doona, Song Kang-ho y Kang Dong-won son tres de los actores coreanos más versátiles de la industria, Para ellos el personaje que interpretan siempre está por delante del actor. Me reconozco en Bae Doona cada vez que prejuzgo a alguien tan solo conocerlo, veo el alma que Song Kang-ho trata de ocultar tan bien bajo su difícil existencia, alguien que es capaz de hacer cualquier cosa por otra persona, sin que ello signifique que sea un héroe —la idea de vender al bebé estará siempre rondándole por la cabeza a lo largo de la película.

Aunque la sorpresa viene de la actriz que interpreta a la madre, la joven IU (Lee Ji-eun), a la que el director Koreeda descubrió en la pandemia al aficionarse a los K-dramas y convertirse en un fan declarado de My Mister (2017). Tras ser conocida por el público coreano con su proyecto musical, IU, y demostrar sus dotes interpretativas en varias series, el trabajo de la actriz demuestra una madurez que pocas veces se ven en una ópera prima.

En el apartado técnico todo está perfectamente hilvanado para hacer que la película que partió de una idea del realizador japonés Hirokazu Koreeda haya acabado en una historia coral de lo más realista, rodada en su integridad por un equipo coreano. Empezando por la fotografía obra de Hong Kyung-pyo (El extraño), la dirección artística a cargo de Lee Mok-won (Train to Busan) o la dirección musical de Jung Jae-il (Okja), compositor emparentado con el realizador coreano Bong Joon-ho.

Al final del camino

Hay tantas secuencias a destacar en el viaje que van a vivir los protagonistas de Broker que es mejor que el espectador las vaya descubriendo y analizando a medida que se producen. El espectador asistirá a la evolución de la estricta Bae Doona, a las risas que todos los protagonistas viven en un auto lavado, o la visita nocturna a la noria, en la que aflora la sinceridad de unos y otros.

La familia es un concepto tan complejo que no puede definirse con una sola palabra. En parte ese es el leit movit del cine de uno de los grandes humanistas del cine japonés. Las películas que nos regala Hirokazu Koreeda nos proponen aprender un poco más acerca del significado que para él tiene el núcleo familiar. Estoy más que satisfecho de pertenecer a la familia que el director japonés ha ido creando a lo largo de su carrera.

Si aún no la has visto, Broker es aquel momento hermoso que te queda por vivir para acabar el año. Sin duda.

Una crítica de Enrique Garcelán

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