La ley de la conservación de la materia dictamina que en una reacción química, la materia ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. Este principio universal básico es aplicable al cuerpo de Tetsuo, personaje que un día nos traumatizó (al pasar de un humano corriente a un ser inerte) y que ya forma parte de la conciencia colectiva universal del aficionado al manganime. Tetsuo se convertía en pura energía, un principio básico de las ramas animistas, que juntamente a otros cultos ficticios surgidos de la mente rocambolesca de Katsuhiro Otomo, configuraban parte del discurso central de Akira (1988), un clásico de la animación moderna que ahora vuelve a través de una edición especial con una frecuencia de audio remasterizada e innovada por uno de los compositores: Shoji Yamashiro (seudónimo de Tsutomu Ôhashi, y fundador del colectivo de investigación musical Geinoh Yamashirogumi, firmantes del soundtrack original), que en su vocación de investigador logró dar con un sistema de sonido hipersónico que provoca la estimulación del cerebro mediante la exposición de frecuencias sonoras de hasta 100 Khz, activando tu sistema neuronal como nunca antes se había activado en un filme, dando la sensación de estar rodeado del ambiente sonoro que se escucha a lo largo de las dos horas de duración de este largometraje en cuestión. Vaya, como si fueras tú uno más de los personajes de la función.
¿Se le puede pedir más a una obra maestra que un día asentó las bases del anime en Occidente? Seguramente no, sólo la hipotética (e improbable) posibilidad de una secuela que finiquite la historia allí donde se quedó. Una historia de ciencia ficción compleja, que anticipaba los temores a la guerra nuclear y los peligros de la mala praxis de las nuevas tecnologías. Temáticas presentes y determinantes en el contexto animado de las obras venideras en los años 90, y que Akira instauró como base fundacional y comercial de un subgénero que aglutinaba el cyberpunk y la acción más dinámica.
Recordemos que cuando se estrenó en cines, el manga de Otomo aún se estaba publicando, y su andadura no finalizaría hasta el año 1993. Con lo cual, el cómic siempre ha sido el soporte ideal para sortear los misterios que envolvían a la trama fílmica, planteada como complemento a la historia original, y en la que sólo se muestran algunos puntos de vista con respecto al planteamiento central del “proyecto Akira”. Recuerdo perfectamente como esta falta de concreción en el guión cinematográfico produjo reacciones negativas en su estreno, pues la gente salía sin entender el sentido total de la obra, y más cuando la película termina de repente, con la disolución del cuerpo físico de Tetsuo, previa metamorfosis del mismo al más puro estilo Cronenberg. La falta de respuestas hizo precipitar las críticas negativas, pero una vez descubierto el cómic, todo el mundo se volcó con ella, alabándola como la película de animación más revolucionaria de la historia del cine. Y guste o no, realmente fue así, pues marcó un antes y un después en la historia del anime, no solamente por ser la que abrió las puertas del mercado de la animación japonesa a Occidente, sino porque dinamitó la industria local. A partir de ahí frecuentaron los productos para el público adulto; nunca más la animación japonesa sería tomada a la ligera, y menos aún, considerada como infantil.
Por su parte, la edición en Bluray será una edición Combo que incluye además de la edición en dvd un Bluray de los que llaman la atención. Nos encontramos con una edición en Alta Definición con un formato de pantalla 16:9 Full HD 1080p. Audios español 5.1 DTS HD Remasterizado y aparte, las mismas pistas de la edición en dvd. Los contenidos extra serán idénticos también. Ahora bien, esta edición incluye una de las mayores novedades de los últimos tiempos: el llamado «Sonido Hipersónico«. Ni más ni menos consiste en aprovechar la tecnología del formato Bluray para lograr una frecuencia de muestreo de 192 KHz con una resolución de 24 bits. Esto produce un aumento de la estimulación cerebral, causada por la exposición a frecuencias sonoras ultrasónicas de hasta 100 KHz que son absorbidas a través de la piel y los tejidos, activando la red neuronal que procesa la belleza, el placer y la emoción.



