Una receta familiar: ¿Quién es Eric Khoo?

“Para mí la comida son recuerdos. Todavía recuerdo los Sun Suk Dan (huevos medio cocidos cantoneses) que mi madre me preparaba cuando era niño. Y esos son los platos importantes, comidas sencillas que guardas en tu memoria con cariño.”

Eso decía hace unos años Eric Khoo, cuando aprovechó un encargo del Departamento de Salud de Singapur de realizar una acción que pusiera el foco en el Alzheimer, para unir la enfermedad a dos de sus temas favoritos, la familia y la comida. No es para menos: es hijo de uno de los hombres más ricos del mundo, el empresario Khoo Teck Puat, forma parte de una familia numerosa de quince hermanos, y él mismo ya es padre de cuatro hijos, uno de los cuales quiere seguir sus pasos. El mérito de Khoo es reconocido en su país no solamente por ser el director con mayor repercusión internacional de su país, consiguiendo que los grandes festivales del mundo, incluidos los europeos, pusieran la lupa en el cine de Singapur a través de su filmografía, sino también por impulsar la propia industria cinematográfica al producir a nombres con tanto talento como Anthony Chen, Royston Tan o Boo Junfeng. 

Como en muchos casos, todo comenzó con un film que unía drama y género, en este caso terror, junto a uno de los temas estrellas del director, la comida. Tras ganar varios premios con sus primeros cortometrajes Eric Khoo debutaba con Mee Pok Man (1995), considerado un clásico moderno del cine de Singapur. Una película entre el cine de Cat III y el arthouse que nos explicaba la historia de amor de un particular cocinero de fideos y una prostituta. Recibiría una calificación solo para adultos en su país, pero puso el cine de Singapur en el mapa al viajar por numerosos festivales internacionales, reactivando la industria local. Dice el director que sin el reconocimiento del film, no habría podido seguir su carrera. Una carrera prolífica en la que pasa de la dirección y la escritura de guiones a la producción a través de su compañía Zhao Wei Films con una naturalidad pasmosa, convirtiéndose en un habitual de festivales como Cannes, por donde pasó con su segundo film 12 Storeys (1997), el excepcional drama sobre la búsqueda del amor Be With Me (2005) o la historia familiar My Magic (2008), con la que compitió por la Palma de Oro. Su película con mayor repercusión internacional es sin duda Tatsumi (2011), en la que se pasaba a la animación para adaptar la obra y vida del mangaka japonés Yoshihiro Tatsumi, uno de los padres del “gekiga” o manga para adultos. Contando con el beneplácito del propio autor, que fallecería apenas tres años después de su estreno, la película intercala los pasajes autobiográficos que el mangaka llevó al papel en su obra magna Una vida errante, con algunas de sus historias más populares. Con In the Room (2015) el director volvía a crear controversia, una producción entre Hong Kong y Singapur con una habitación de hotel y las diferentes parejas de distintos países asiáticos que pasan por allí a través de varias décadas como protagonistas, considerada como la primera película erótica del país.

Ahora regresa con uno de sus temas favoritos, la comida, a la que ha dedicado algunos de sus últimos trabajos como Recipe (2013), el drama que dirigió para dar mayor visibilidad en la sociedad singapurense al Alzheimer, a través de la relación entre una madre e hija, y como el legado de la receta familiar se pasa de una a otra, o Wanton Mee (2015), el que podría ser el germen directo de su último título. Aquí el protagonista es un crítico de cocina y una periodista extranjera se pasean por los diferentes puestos nocturnos de comida de la ciudad, descubriendo las historias de los diferentes cocineros que los regentan. La ficción se mezcla con la realidad en esta producción que hurga en la cocina regional, la herencia cultural y el cambio generacional que dejó en la Berlinale un extraordinario sabor de boca: cuatro chefs con estrellas Michelin recrearon los platos del film. Con Una receta familiar, película que se presentó en el pasado Culinary Zinema del Festival de San Sebastián, Eric Khoo nos lleva de nuevo de paseo por esos puestos de comida, aunque esta vez intercalando una historia familiar y de búsqueda de las raíces en la forma de ese joven nacido en Singapur pero criado en Japón, que regresa a su país para tomar lo mejor de ambas culturas. Nada mejor que la comida y esa mezcla entre el Ramen y Bak Kuh Teh de la película para recuperar un pedacito de nuestra historia y de los lazos que nos unen, parece decirnos Khoo, al que el paso del tiempo no le ha hecho perder su energía, sino más bien al contrario, con numerosos proyectos en sus manos, ya sea dirigir, producir, ayudar a la industria local con proyectos como la serie para HBO Asia Folklore o crear festivales como el Scream Asia film Festival, el primer festival de terror del país. “Supongo que ya no soy tan joven, así que no me importa si los más jóvenes me llaman el Padrino del cine de Singapur”, decía en su reciente visita a San Sebastián. Un título bien merecido.

 

 

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