Sitges 2013: Nobody’s Daughter Haewon (Hong Sang-soo, Corea)

Nobody daughterAunque el cine de Hong Sang-soo juega constantemente a plantear distintas superficies para una misma realidad, su manera de representarlas es siempre uniforme. En Nobody’s Daughter Haewon no hay diferencia entre la forma de percibir (o de sentir) la realidad y un sueño (¿acaso los sueños no son reales?), por lo que el espectador se ve obligado a resituarse en varias ocasiones, cada vez que cambiamos el plano de la existencia de su protagonista, una joven desorientada y angustiada por el abandono al que la someten sus seres más queridos (sus padres y su profesor de cine en la universidad, un hombre casado con quien mantiene una relación amorosa). Este tipo de juegos narrativos y mentales son muy del agrado de Hong, quien acostumbra a desarrollar sus argumentos a partir de un conjunto de variaciones y repeticiones de motivos, como si de una estructura melódica se tratara. En esta ocasión, la operación es bastante sencilla, aunque sigue siendo una sofisticada y original mirada al drama romántico dentro del cine contemporáneo, por no hablar de su punzante realismo.

Es destacable que después del éxito de En Otro País (2012), película protagonizada por Isabelle Huppert, Hong no haya caído en el divismo ni se dedique ahora a la autocomplacencia o a escuchar los cantos de sirena, sino que mantenga un perfil bajo como ‘autor’ y siga su camino, tan bien trazado (guste o no), y que aún permite mutaciones. ¿Hasta el infinito?

Por Jordi Codó

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