La historia de Yomeddine: del documental The Colony a la road movie

Yomeddine es la palabra utilizada en árabe para referirse al día del juicio final. El día en que, dicen los protagonistas de esta película, todos seremos iguales. El joven director A. B. Shawky estaba decidido a que su primer largometraje tuviera como protagonista a los oprimidos, a los desheredados de la sociedad. Este proyecto terminaría formando parte de la Selección Oficial a competición en el Festival de Cannes y llevándose el Premio del público, de la juventud y la mención especial del jurado en la Seminci gracias a su retrato de dos personajes en los márgenes: uno por su enfermedad, el otro por haber perdido a su familia. Pero el camino en la producción de Yomeddine: el día del juicio final, que se estrena de la mano de Karma films el viernes 15 de marzo, no fue nada fácil, dando sus primeros pasos una década antes.

En el año 2006 un joven estudiante de cine egipcio de apenas 21 años, A. B. Shawky, realizaba su primer cortometraje en la colonia de enfermos de lepra Abu Zaabal, a un par de horas al norte de la capital El Cairo. La experiencia se transformó en el corto de 15 minutos The Colony, en el que se reflejaba la vida cotidiana en la colonia. Un film que tuvo un gran impacto, al descubrir que la enfermedad no solo tenía efectos físicos sobre los que la sufrían, sino también sociales. Los enfermos eran habitualmente perseguidos hasta ser expulsados de la vida familiar, y finalmente eran confinados en colonias como la que captaba el objetivo de Shawky. Aun cuando se curasen, las cicatrices se convertían en un recordatorio eterno de la enfermedad, en un estigma que les acompañaba por el resto de sus días. Hay que tener en cuenta que aquel escenario, Abu Zaabal, es un gran complejo en el que residen 1.500 personas, la mayoría de ellas curadas. Una pequeña ciudad en la que confluyen la colonia de leprosos, una residencia psiquiátrica, y un orfanato. Un microcosmos en el que residen estos desheredados, llevando su vida apartados de la sociedad

Esa visión del director no quedó olvidada cuando este continuó con sus estudios en Nueva York, teniendo claro que su debut en el largometraje tenía que ser una historia sobre aquellas personas excluidas por la sociedad, incluida su propia familia. La película iba protagonizada por una mujer que el director conoció durante el rodaje del cortometraje y que se ganaba la vida vendiendo los objetos que recogía en el vertedero. Todo cambiaría cuando, por desgracia, aquella mujer perdió toda la movilidad. Preguntando entre la comunidad de enfermos quién estaba interesado en protagonizar su película, el director encontró a Rady, quien terminaría siendo el protagonista. En su vida real, Randy trabaja en una pequeña cafetería del complejo y aunque su historia tiene puntos de diferencia con su personaje, se podía sentir completamente identificado con él. De pequeño fue abandonado por su familia, y sobrevivió por escaso margen, aunque mantiene una buena relación con lo que queda de su familia: su madre y sus hermanas a las que visita a menudo en el sur del país. Randy le comentó al director que prefería no vivir con ellas para evitar las miradas y comentarios de los vecinos. La idea de unir a un niño en el camino del protagonista le llegó a Shawky al recordar a un huérfano que les seguía por todas partes durante aquellas horas de rodaje en Abu Zaabal: así nacería el personaje de Obama.

Más divertida es, si cabe, la historia de cómo el equipo encontró a otro de los personajes de la película, la persona sin piernas que juega un papel crucial en la parte final de Yomeddine. El director había creado a este personaje pensando en una persona a la que conocía, un vendedor de pañuelos ambulante, pero al llegar el momento del rodaje, éste se echó para atrás. Cuando los residentes del barrio en el que se rodaban las escenas se enteraron de que se cancelaba el rodaje, propusieron que se encontrara a otro candidato. El requisito era que se tratara de alguien sin piernas. Efectivamente, al día siguiente, se personó en el rodaje un hombre sin piernas, y aunque con una situación totalmente distinta al personaje al ser autosuficiente, conduciendo su propio coche, al ensayar las escenas solamente dijo “quiero hacerlo, este personaje soy yo”.

El guión de Yomeddine se escribiría entre 2013 y 2014, y el proceso de financiación, con la esposa del director como productora del film, no fue nada fácil; un director novato, afrontando un tema muy poco comercial y con actores no profesionales no eran un producto atractivo para los inversores. Poco a poco, se consiguió el dinero suficiente para el inicio del rodaje entre septiembre de 2015 y el principio del año siguiente, contando con la fotografía del argentino Federico Cesca. La escasez de recursos se hizo patente en la posproducción, pero después de realizar otros trabajos, Shawky consiguió terminar la película, que presentaría, para sorpresa general, en la Sección Oficial a competición del Festival de Cannes, siendo galardonada con el premio François Chalais del certamen. Ese sería el inicio de una carrera a través de festivales de todo el planeta. Ahora podremos disfrutar de esta historia en nuestros cines.

 

 

 

 

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