Hablamos con: El director coreano Song Il-gong

Como cada último jueves del mes, el Centro Cultural de Corea en Londres (KCCUK) nos da la oportunidad a aficionados y amantes del cine coreano en la capital inglesa de escuchar y preguntar al director del mes en el evento “ The year of the 12 directors”. En este caso, nos brindó la presencia de Song Il-gon (1971) que apareció en el centro a las 5 de la tarde, con puntualidad británica, ataviado de americana y gorra negra, dispuesto a contestar las preguntas de 7 compañeros de diferentes medios de Internet. Aquí os traemos el resumen de la entrevista:

Su filosofía (fantasía o realidad)

Desde joven, el director Song, reflexionaba sobre la existencia como tal. Cuanto más cine estudiaba en Corea, más preguntas se hacía sin encontrar respuestas concretas a ellas. No fue hasta que empezó a estudiar cine en el extranjero, cuando pudo encontrar las respuestas a esas inquietudes. En Polonia pasó 6 años en la escuela de cine de Lodz. Allí aprendió lo que era el cine occidental y, más concretamente, el cine de Krzysztof Kiezlowski, Roman Polanski o Andrej Wajda. También, la influencia de Lars Von Trier y su decálogo “Dogma” se puede ver en los primeros trabajos del director. De hecho, en sus primeros cortos, ese problema existencial aparece, como en Picnic (1999), el cual recibió el primer galardón en la historia para una producción de Corea del Sur: fuela Palma de Oro de Cannes de 1999 en el apartado de cortos.

La transición del corto al largo

A partir de Picnic, inversores coreanos y franceses pusieron los ojos en él. Le ofrecieron dinero para sus futuros proyectos y esto le dio libertad de elección. Y así fue cuando escogió realizar para su primer largo, Flower Island (2001), a partir de un guión que él mismo escribió, en vez de un proyecto de mayor magnitud que tenía entre manos. Continuó su carrera con otro proyecto personal de bajo presupuesto (1.3 millones de dólares) como fue Spider Forest (2004). Una historia, con toques a lo David Lynch, que tuvo opiniones diversas entre el público y la crítica. Estas desavenencias hicieron que esos primeros inversores, no creyeran en él ya como la “gallina de los huevos de oro” y le retiraran su ayuda. Fue cuando se dio cuenta que se tomaba demasiado en serio todo su trabajo y quizá era el momento de ser menos exigente consigo mismo después de 20 años de reflexiones y preguntas existenciales. Puso como ejemplo Amarcord (“Voglio una Donna” mencionó el director) de Fellini, una de sus películas favoritas y que él mismo considera que hoy en día no podría ser rodada.

Cambio de esquemas

Este cambio de mentalidad, le llevó a rodar dos películas más (Feathers in the Wind, 2005; y The Magicians, 2006) y un documental (Dance of Time, 2009). Por este último trabajo, fue por el que le preguntamos más concretamente y por el hecho de narrarnos la historia de 100 coreanos que llegaron a la isla de Cuba hace 100 años. Una historia, llena de música del Caribe, con historias de personajes reales contados por ellos mismos y sin necesidad de leer subtítulos, por primera vez para mí en una película coreana. Su amor por viajar (“quizás tengo sangre gitana”, en sus propias palabras) y por el Che Guevara le llevaron a realizar esta maravilla de documental donde puedes cantar canciones como “Cantinero de Cuba”, escuchar las voces experimentadas en la vida de coreanos-cubanos nonagenarios o ver un atardecer, de los que quitan el hipo con una coreografía de salsa llevada a cabo por una bailarina, con esa mezcla de sangre, que estudió danza en el Ballet Nacional de Cuba.

El proyecto más ambicioso

Su idilio con Cuba fue en 2008. Pero en 2011 presentó su proyecto más ambicioso hasta entonces en términos de presupuesto llamado Always: un romance, con toques de drama coreano, fácil de ver pero que seguramente no es el mejor trabajo del director. Película que tardó 8 años en rodar, presentada en el pasado Festival de Busan y que tiene el record de vender 2000 asientos en 7 segundos por Internet. La película es el mayor éxito del director Song Il-gon hasta el momento, llegando a un millón de espectadores en su país de origen. Él mismo fue a verla a un cine a las fueras de la gran ciudad para ver, con sus propios ojos, la reacción del público.

Corea y Occidente

Durante la entrevista, le preguntamos sobre su opinión acerca de la expansión de los directores coreanos en el extranjero, como el caso de Park Chan-wook (Stoker) o Bong Joon-ho (Snowpiercer). En su opinión, esto enriquece el cine de su país y él mismo es otro ejemplo de “aventurero” cinematográfico como se mencionó ya durante la entrevista al ir a rodar a Cuba.

Nuevos trabajos

Para terminar, el pasado mes de Abril, se pudo ver en los cines de Corea su último proyecto, Forest of Time, ambientada en el bosque japonés donde La Princesa Mononoke (Studio Ghibli) desarrolla su historia. Además, a más largo plazo, tiene la intención de venir a Londres a rodar escenarios de su siguiente película.

Una última nota sobre el director Song Il-gong, si alguna vez os lo cruzáis en un festival, o en un bar, invitarle a un Mojito. Seguro que os lo agradece.

Mi primera incursión seria entrevistando a un director de cine resultó ser de lo más gratificante. Espero poder repetir la experiencia a finales de este mes de Mayo con el director Jeon Kye-soo (Love Fiction) y compartirla de nuevo con todos vosotros, cineasiáticos.

Por nuestro colaborador Israel Serralvo (desde Londres)

Agradecimientos: 
– Centro Cultural de Corea en Londres (@kccuk)
HangulCelluloid por la trascripción completa de la entrevista.
– Y al resto de compañeros de la prensa digital que estuvimos en la entrevista: Mini MiniMovies , New Korean Cinema , Eastern Kicks y KoreanClass Masive
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