Yomeddine: un milagro en la cartelera de cine  

No es fácil encontrar una película asiática en la cartelera de cine. A lo largo del año se estrenan con suerte unas 4 películas japonesas, con suerte 3 procedentes de China, 2 films coreanos y 1 película india. Pero si hablamos de Oriente Próximo, el promedio resulta todavía más preocupante. En lo que llevamos de siglo XXI el público español ha podido ver tan sólo 4 películas egipcias estrenadas en la cartelera de cine. Un cine, el egipcio, que muchas veces hemos visto como parte del decorado de una gran superproducción: La momia (el clásico de la Universal con Boris Karlof o las últimas versiones, tanto la de Stephen Sommers como la producida e interpretada por Tom Cruise), Cleopatra, Los diez mandamientos, En busca del arca perdida. La lista es interminable.

Pero poco o nada conocemos del cine que se produce y que se ve en Egipto. Yomeddine es uno de esos milagros que pasan de tanto en tanto. Una pequeña producción, opera prima del joven director egipcio A.B Shawky, que acabó siendo seleccionada por el mayor festival del mundo, el Festival de Cannes, donde acabaría ganado el premio François Chalais (otorgado por los valores que representa la película y por su calidad de testimonio periodístico). Gracias a este galardón la película sería vendida a un gran número de países, entre los que se encuentra España.

Yomeddine, el título de la película en lengua árabe significa el día del juicio final. El día, en el que, según los dos protagonistas de la película, un pequeño huérfano apodado Obama, y Beshay, un hombre que no ha salido de la colonia de leprosos donde lo abandonaron siendo niño, todos seremos iguales. La película es una road movie, en la que los dos personajes deciden compartir camino en busca de sus raíces. Un viaje no exento de dificultades, que llevará a Obama y a Beshay a conocer sus propios límites y, sobre todo, a tomar conciencia de lo que son: dos seres humanos, por encima de que resulten invisibles o “no deseables” para una gran parte de la sociedad.

Yomeddine es una película pequeña, que nació mientras el director rodaba un cortometraje documental en 2006, en una colonia de leprosos a apenas dos horas de viaje de El Cairo, mientras acababa la carrera de dirección cinematográfica. Esa visión del director no quedó olvidada cuando este continuó con sus estudios en Nueva York, teniendo claro que su debut en el largometraje tenía que ser una historia sobre aquellas personas excluidas por la sociedad, incluida su propia familia. Un film pequeño pero que, gracias a sus entrañables personajes, consiguen la grandeza de visibilizar a esa otra parte de la sociedad que apenas conocemos.

Espero que no dejéis pasar este viaje emprenden a partir de hoy en la cartelera de cine Obama y Beshay… Es una de milagros que merecen ser vistos.

Un texto de Enrique Garcelán

 

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