Yeong Sang-ho: de la animación para adultos al blockbuster

Actualmente se contabilizan unas 120 compañías nacionales dedicadas a la animación en Corea que, además de realizar sus propios productos, se encargan de servir capítulos enteros de series planificadas en Estados Unidos o Japón. La mayoría son pequeñas o medianas empresas que de una forma muy eficaz, a precios muy ajustados con el PIB nacional y con una calidad incuestionable, logran entregar a tiempo las exigencias de estas compañías extranjeras. Las nuevas técnicas de animación, apoyadas por el uso de la infografía, han permitido que los surcoreanos (junto a Japón y China) se conviertan en una de las tres piedras angulares del extremo asiático en cuanto a animación. Y esto no ha hecho más que empezar.

Tras el boom que supuso la producción de Wonderful Days (2003), existió un vacío de un par o tres de años; la animación surcoreana necesitaba oxigenarse y volver a recuperar el beneplácito de los distribuidores internacionales. Hasta que llega el realizador Yeon Sang-ho y con su furia reprimida dinamita las audiencias locales con dos producciones que tocan temas delicados con una ferocidad cuanto menos sorprendente. En King of Pigs (2011) lo hace de forma directa, como las patadas que reciben en el estómago los estudiantes marginados de un instituto cualquiera en el que la violencia viene justificada por el grado de competitividad y posición social de sus alumnos. Esta crítica al sistema educativo se saldó con tres premios otorgados en el Festival de Cine de Busan de 2011. Su siguiente película animada y estrenada en España, The Fake (2013), no suaviza la bestialidad gráfica, pero introduce de forma subversiva ciertas reflexiones sobre el grado de enfermedad que parece padecer la sociedad coreana en su colectividad, evidenciando la corrupción y el arte del engaño que existe en muchos estamentos de la sociedad surcoreana, siendo el religioso el que peor sale parado.

Nacido en Seúl en 1978, Yeon Sang-ho se graduó de la Universidad Sangmyung como licenciado en Bellas Artes con Grado en Pintura Occidental. Dirigió su primer cortometraje de animación, Megalomania of D en 1997, seguido por D-Day en 2000 y The Hell en 2003. Tras estos primeros contactos con el mundo de la animación, monta su propia productora, el  Studio Dadashow en 2004. Sus siguientes dos cortometrajes animados The Hell: Two Kinds of Life (2006) y Love Is Protein (2008) fueron invitados a diferentes festivales de cine internacionales. The Hell: Two Kinds of Life ganó el Asian Ghost Award en el Festival de Cortometrajes Asia y el Premio del Público a la Mejor Escuela de Cine (Short Film Battle Royal) en el Festival de Cine Asiático de Lyon 2007. Love Is Protein ganó la muestra Curtocircuit Festival Internacional de Cortometrajes de Santiago de Compostela en 2009. Un año antes de estrenarse su primer largometraje Yeon dirigió el trailer de animación de apertura para el Festival Internacional de Cine de Busan en 2010.

Tras ser invitado por el Festival de cine de Cannes en 2011 dentro de la sección Directors’ Fortnight, este año Yeon Sang-ho ha vuelto a Cannes, esta vez con su primer largometraje de imagen real, Train to Busan, dentro de la sección de Medianoche. La historia de Train to Busan arranca el día siguiente a la de Seoul Station (2016), film de animación producido y dirigido por el propio director. A pesar de ser estrenada en una fecha posterior, la producción de Seoul Station fue anterior a la de Train to Busan, presentando el director una copia de la misma en el Mercado de Berlin a principios de 2016.

¿Por qué el cambio de Yeon de la animación a la imagen real?

Del mismo modo que me apasiona la animación, también me encantan las películas de género que han conseguido formar una saga, como Star Wars o Indiana Jones. Realizando Train to Busan he vuelto a sentir lo bien que me lo pasaba en el cine viendo un blockbuster“, comentaba Yeon Sang-ho en Corea días antes de que Train to Busan se presentara al público.

Con su primer largometraje de imagen real, Yeon Sang-ho ha conseguido llegar a un amplio espectro de audiencia (algo que no había logrado con sus dos primeros largos animados). Lo mejor de todo es que lo hace sin renunciar a su estilo (la crítica social continúa presente en esta película), y utilizando parte de las técnicas aprendidas con la animación (sin desvelar el desenlace de la película, en el tercio final, el director se reserva uno de los finales de personajes más destacados de los últimos tiempos). Más allá del grupo humano que lidera Train to Busan, el verdadero protagonista de la película es el tren en sí mismo: los diferentes vagones, la máquina… Para ello el director trabajó en un diseño lo más realista posible, una decisión que implicó grandes dificultades a la hora de la producción. Para ello, el director tomó como referencia Plan de vuelo: Desaparecida (2005), la película protagonizada por Jodie Foster que acontece en un avión, ofreciendo diferentes opciones para el rodaje en espacios limitados. Una de sus conclusiones fue la de dividir el tren en piezas más pequeñas y en cada una de ellas proponer un plan de rodaje diferente.

Train to Busan, estrenada en verano de 2016, ha sido el gran éxito del cine coreano de este año. La película ha llevado al cine a más de 12 millones de espectadores, o lo que es lo mismo, ha sido vista por los mismos espectadores que han disfrutado de Un monstruo viene a verme, multiplicados por tres.

Parece ser que el futuro del director se encuentra en combinar las películas de animación con las películas de imagen real. Sin desvelar sobre qué girará su nueva producción Yeon sí que adelantó que “se tratará de una película de género donde el thriller tendrá un papel muy destacado“.

Un reportaje de Eduard T.Vicens y Enrique Garcelán

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