The Berlin File: Traiciones, azoteas y microchips secretos

 La guerra fría entre el Norte y el Sur ha dado origen a numerosos films en Corea. Desde que Shiri en 1999 se convirtiera en el detonante de una cinematografía en eclosión, muchos otros le han seguido: JSA, Silmido, Double AgentThe Berlin File, estrenada en Corea a principios de este mismo año, se ha convertido en la película más celebrada de su director, Ryoo Seung-wan, llevando a las plateas a más de siete millones de espectadores.

Berlin1Si bien la cifra de recaudación no es siempre un dato fiable a la hora de medir la calidad de un film (baste recordar que Dos Tontos muy Tontos fue vista en nuestro país por más de dos millones de espectadores), el film de acción que ha rodado Seung-wan es un ejemplo de planificación, está interpretado por unos personajes que evolucionan a lo largo de la trama, y  sabe utilizar los escenarios donde se ha rodado (la trama acontece en Berlín, un lugar que no se escapa al trasfondo de tragedia griega que se vivió durante la Guerra Fría).

La trama de The Berlin File nos trae a la memoria a Encadenados del maestro Hitchkock, donde las falsas apariencias juegan un papel esencial en el devenir de los acontecimientos. Protagonizan la historia tres agentes secretos de las dos Coreas, junto a una mujer, envueltos todos ellos en una inesperada conspiración que tiene al lúgubre Berlín como telón del fondo. Un agente surcoreano (Han Suk-kyu), que trabaja para la Agencia Nacional de Inteligencia, descubre la existencia de una agente norcoreano (Ha Jung-woo), alias “el Fantasma”, que trabaja a la sombra en Berlín. Enterado de estos hechos el gobierno de Corea del Norte, envía a Europa a otro agente (Ryoo Seung-bum) a supervisar las actividades de su compañero. Un compañero que está casado con una intérprete (Gianna Jun) que trabaja en la Embajada de Corea del Norte de Berlín. Una mujer que guarda un poderoso secreto… incluso para su marido…

Berlin2La secuencia con la que se abre The Berlin File (una de las misiones en las que están involucrados agentes tanto del Norte como del Sur) es un ejemplo de planificación, y de cómo debería rodarse una escena de acción, más allá de los cinéticos montajes a los que nos han acostumbrado en los últimos tiempos films de estas características. Tras la apertura, el ritmo de la película se ralentiza, el director nos aproxima a los diferentes personajes, brindándonos la oportunidad de empatizar con ellos, y abre los interrogantes que sostendrán una trama que avanzará en un “in crescendo”, para finalizar en una cabaña localizada en medio de la nada (¿ecos a Con la Muerte en los Talones?), donde el trío de protagonistas masculinos junto a Gianna Jun (la recuperada protagonista de My Sassy Girl, y que el espectador recordará por su participación en El Gran Golpe), jugarán sus últimas cartas.

No Blood no Tears supuso la carta de presentación de Ryoo Seung-wan en nuestro país. La película fue proyectada en el cine Retiro del Festival de Sitges y se cerró con una sonora ovación. A ésta película le seguirían la fantástica Arahan, The City of Violence, Dachimawa Lee, The Unjust… Nos quedaba pendiente The Berlin File. A partir de hoy podemos saldar esta deuda pendiente.

Lo mejor: La secuencia de acción que acontece a los cuarenta minutos de iniciado el film. La tensión dramática que desprende la acción se elonga en el tiempo, dilantando la resolución de la set-piece de una forma sobresaliente.

Lo peor: La trama de espionaje puede ocultar en parte la historia de amor entre los dos protagonistas, verdadero motor de la historia.

Por Enrique Garcelán

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