Sitges 2018 Parte 1 – El triunfo de One Cut of the Dead

Cuatro días. Apenas han pasado cuatro días desde el pistoletazo de salida del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya – Sitges 2018, pero ya da la sensación de haber vivido varias vidas en poco tiempo. Hemos rescatado a unos cuantos ciudadanos chinos con Dante Lam, hemos sufrido con un niño cuya hegemonía en casa ha quedado sesgada por la llegada de un bebé, hemos atravesado los juicios del purgatorio en la otra vida, peleado por nuestra vida en los bajos fondos de Indonesia y sobrevivido al rodaje de una película zombi rodada en un solo plano secuencia. Sitges es sinónimo de cine asiático y este primer tramo del festival ha dado mucho de sí, tanto, que lo condensamos en este primer reportaje:

La frialdad de ese Hal 9000 del 2001 que sirve como leit motiv del festival en esta edición, quedó desvanecida desde la misma inauguración.Tilda Swinton, que presentaba la nueva versión del giallo clásico Suspiria dejaba emocionado al Auditorio al explicar como durante la mañana había tenido dudas sobre si estar presente:acababa de fallecer su padre. La fantasía del Festival, dijo, le había hecho dar el paso para, pese a todo, compartir la película con el público. Un inicio de edición demoledor e inolvidable. Pero vayamos al cine asiático. En estos primeros cuatro días de Festival sólo se habla de un título: One Cut of the Dead. El film revelación de la producción asiática de este año, con un éxito descomunal tanto en numerosos festivales del planeta como en la taquilla de su propio país, también ha arrasado en Sitges. No podía ser de otra manera ya que el humor de esta comedia sobre el rodaje de una película de zombis de bajo presupuesto funciona como un reloj, pero ha contado con una promoción excepcional con la presencia de siete de los miembros del reparto, que han derrochado simpatía en cada presentación, quedándose con los fans tras las proyecciones para hacerse divertidas fotos, y paseándose por el pueblo y eventos como la Zombi Walk ataviados con las ya muy buscadas camisetas de la película.

Pero el primero en llegar a Sitges 2018 fue Dante Lam, con su nueva propuesta de acción panfletaria Operation Red Sea. Gustó al público con su mezcla de acción brutal, no apta para estómagos delicados, como también gustó la tercera aventura Detective Dee and the Four Heavenly Kings. Tsui Hark vuelve con un nuevo film en el que el investigador en su versión joven, al que da vida un gran Mark Chao, tendrá que solventar la misteriosa aparición de un grupo que pone en jaque al propio palacio. No tuvo tanta suerte Ding Sheng con su reboot de una de las sagas más populares de la era dorada del cine de Hong Kong. A Better Tomorrow 2018, ambientada en la frontera entre el Mainland y la ex-colonia británica, recupera el Heroic Bloodshed del original, pero sin acercarse a su carisma y su fuerza, quedándose en el mero homenaje simpático, pero fallido. El Heroic Bloodshed poderoso llegaba desde Indonesia. En The Night Comes for Us la camaradería se pondrá en juego por la traición, una historia familiar que llega con el adererzo de un dúo protagonista de primer nivel como Joe Taslim e Iko Iwais, y por unas escenas de acción absolutamente brutales. Los cadaveres desmembrados y los huesos rotos se amontonan en unas ultraviolentas dos horas que pasan como un suspiro. Mención aparte merece Julie “Hammer Girl” Stelle, que merece que su personaje, una misteriosa asesina que bien podría ser la prima indonesia de La Villana, tenga su propio spin-off. El director Timo Tjahjanto llegaba a Sitges 2018 con otra propuesta, esta vez de terror, con May the Devil Take You, que hizo las delicias del público de la sección Midnight X-Treme.

El cine japonés llegaba con varias propuestas muy diferentes entre si. Inuyashiki es un live action de acción y ciencia ficción en la que un pobre salaryman veterano y con una vida sin suerte, terminará convertido en un cyborg con el potencial de arrasar al vecindario, que es precisamente lo que está haciendo otro joven que coincide con él en un accidente muy particular. Encantó tanto a los fans del manga como a los Sitgeros sin prejuicios, quizás incluso más que Laplace´s Witch, la nueva y sorprendentemente única propuesta de Takashi Miike en esta edición. Adaptación de una novela de misterio superventas, no ha terminado de cuajar con el público por su ritmo pausado, que no es el mejor de los compañeros para sus pases de madrugada, o por su falta de lo que podríamos llamar el “toque Miike”, y es que aunque más que digna esta parece más una propuesta de encargo que un proyecto personal. La locura la ponían otras dos proyecciones de madrugada: Punk Samurai Slash Down, el regreso de Gakuryuu Ishii en una inclasificable e impredecible historia con samuráis postmodernos, como una traslación de ese universo y estética de títulos como Burst City al periodo Edo, y The Legend of the Stardust Brothers, un título de 1985 recuperado por su director, nada menos que el hijo del Dios del manga Osamu Tezuka, Macoto Tezuka, quien presentó este film seminal en la línea de Las Aventuras de Bill y Ted pero conambientación en ese Japón de los ochenta, con música, fantasía, humor y mucho más.

Más cine de Japón, aunque con un carácter más relajado, llegaba con tres propuestas de animación. Mamoru Hosoda regresaba con Mirai, mi hermana pequeña, en la que sin salirse de su visión de la familia con un toque autobiográfico deja el componente emotivo de El niño y la bestia para adentrarse en un costumbrismo fantástico, siguiendo el proceso de un pequeño para aceptar la llegada a casa de un nuevo miembro en la familia, su recién nacida hermana. La vida familiar y la maternidad llegaba también de la mano de Mari Okada, la guionista de la preciosa El himno del corazón, en su debut en la dirección. Maquia, When the Promised Flower Blooms, en una delicada pieza de orfebrería animada en la que nos trasladamos a un mundo fantástico. Una pequeña joya. La tercera propuesta es Penguin Highway, primer largometraje de los jóvenes creadores de Studio Colorido, un nombre a seguir muy de cerca visto el derroche de imaginación, creatividad y calidad en las técnicas de animación que son capaces de llevar a la gran pantalla en una historia con botes de refresco que se transforman en pinguinos, puertas dimensionales y el primer amor de un adolescente.

El cine coreano no podía faltar, con dos producciones completamente opuestas, aunque con un denominador común: el tratar la vida desde la otra vida. Along With the Gods ha sido el blockbuster del año, con una historia dividida en dos partes que han llevado a los cines a 26 millones de espectadores. Una adaptación de un webcomic que lleva largos años en producción, y que ha arrasado en taquilla con su historia en la que seguimos a los acompañantes de los fallecidos durante su travesía por el purgatorio, en busca de un juicio que les lleve al cielo o al infierno. Fantasía a la coreana de primer nivel, que hizo las delicias de los seguidores. Mucho menor es el presupuesto de After My Death, una premiada cinta independiente que comienza con la desaparición de una adolescente, despertando las sospechas de suicidio pero también poniendo en el objetivo a una compañera de clase que fue la última en verla con vida.

Esto es solo el primer plato de un Sitges 2018 generoso con los cineasiáticos por la cantidad de las propuestas, pero sobretodo por la calidad.

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