Sitges 2017: Entrevista a Yoshihiro Nishimura y Yuri Kijima

Falta solo un mes para volver a reencontrarnos con una de las citas cinematográficas más esperadas del año. El Festival Internacional de Cinema de Catalunya Sitges 2018 llega a su 51 edición, en la que el cine asiático volverá a tener un papel destacado con una presencia transversal en las diferentes secciones del evento. Hoy recuperamos la entrevista que realizamos el año pasado, como es habitual acompañados de nuestro amigo Jorge Endrino de Asiateca, a Yoshihiro Nishimura y la actriz Yuri Kijima, presentes en el certamen acompañando la proyección de su penúltima locura Meatball Machine Kodoku. La conversación, entre risas como siempre que le entrevistamos, dio pie a charlar sobre su film, pero también sobre los cambios en ese cine de género de bajo presupuesto que tuvo gran éxito a través del sello Sushi Typhoon, o de su papel dentro de dos grandes producciones como Ataque a los Titanes y Shin Godzilla.   

CineAsia: En la anterior entrevista que le hicimos en 2010 cuando vino a Sitges a presentar Helldriver, nuestra última pregunta fue como se veía dentro de 10 años. Usted nos comentó que seguramente estaría haciendo comedias de noodles o shows televisivos con chicas en bikini. Han pasado solo 7 años pero… ¿cómo van esos proyectos?

Yoshihiro Nishimura: Ahí estamos (risas), sí que he trabajado las comedias de mujeres desnudas, pero aún me falta lo de los noodles (hace un juego de palabras entre noodles (fideos) y nude (desnudo), que se pronuncian casi igual en japonés). Hay un personaje que se llama Akira 100% que va siempre desnudo tapándose sus partes con una bandeja, igual por ahí…

CA: Para su carrera como creador de efectos especiales y de maquillaje ¿qué significó en

2005 su participación en Meatball Machine?

YN: Entre 2004 y 2005 realicé tanto Meatball Machine como Suicide Circle con Sion Sono y ambas supusieron un gran reconocimiento para mi trabajo. Marcó un antes y un después.

CA: Antes de dirigir Tokyo Gore Police realizó un corto, que contaba con la producción de Yudai Yamaguchi, basado también en Meatball Machine. Ahora en 2017 vuelve sobre ese universo. ¿Qué relación tiene con esta saga?

YN: Cuando en 2005 participe en los efectos especiales de Meatball Machine vi que quedaron cosas por hacer, efectos que realizar, cosas por explorar. Todo esto intento plasmarlo en esta nueva película, manteniendo un presupuesto parecido. Meatball Machine se rodó en 10 o 12 días, pero eso no bastó para todo lo que queríamos hacer, por lo que trabajé casi 6 meses más gratis en el proyecto para darle el resultado que queríamos. En esta nueva producción rodamos 12 días pero sí que pudimos introducir todos los elementos que buscábamos. Es una una especie de “revenge” de la primera entrega (risas), quería demostrar que podíamos hacerlo en 12 días con casi el mismo presupuesto.

CA: Señorita Yurisa, ¿Cómo es trabajar con Nishimura en una película de este estilo?

YN: La única condición que puse era que pudiera enseñar las tetas, si enseñaba las tetas me valía (risas). Es una gran actriz, pero la condición era esa (risas).

Yuri Kijima: Es un trabajo duro. Este tipo de películas se ruedan en 12 días y en un solo día podemos grabar más de 200 escenas. Nosotros sí que podemos ir a casa a dormir o relajarnos pero el equipo no descansa en todo el tiempo de rodaje. Ves a Nishimura durmiendo en una esquina o en plena calle. Conforme pasan los días se ve que los ánimos y las fuerzas van bajando e intento tener mucho respeto hacia ellos por ese esfuerzo.

YN: Si me deja que le toque las tetas pues los ánimos se incrementa claro, pero no ha sido el caso (risas).

Yuri Kijima: No os creáis todo lo que dice, que luego es un buenazo (risas). Como director es realmente muy exigente, y si hablamos de la caracterización de los personajes lo es todavía mucho más. Por ejemplo, al dar vida a Kaoru actúo de forma totalmente contraría a como la haría yo misma como persona. Nishimura me enseño en varias ocasiones como quería que actuara y se comportara el personaje de forma muy detallada. Sabe lo que quiere y trabaja hasta conseguirlo.

CA: Hace unos años tuvimos la oportunidad de entrevistar a Noboru Iguchi y hablamos sobre la desaparecida de la Sushi Typhoon. ¿Que queda del espíritu de ese proyecto?

YN: Todos los que componíamos Sushi Typhoon seguimos siendo amigos pero ya casi no colaboramos como en aquel entonces, cada uno ha tirado por diferentes géneros.

CA: ¿Qué fue lo que falló?. Era un proyecto bastante ambicioso, sobre todo de cara a la venta en el mercado exterior.

YN: Falló el dinero (risas). Realmente en Estados Unidos se vendió bien, pero éramos como críos. Se creó la Sushi Typhoon e hicimos un montón de películas demasiado seguidas. Ahora me doy cuenta que no debimos hacerlo todo tan deprisa, debimos espaciar más las producciones. Con Helldriver y Cold Fish si que se ganó dinero, pero con otro montón de películas no se llegó a ganar casi nada. Me he quedado prácticamente solo en este género, pero quiero trasmitir mi experiencia a los nuevos directores que se adentran en él. Por ejemplo, produzco la película Death Row Family (2017) que dirige Yuki Kobayashi, que tiene escasos 25 años.

CA: Acaba de comentar que las películas se deben espaciar en el tiempo, usted mismo lo hace compaginando su labor de especialista en efectos especiales con la de dirección. Hay dos sagas recientes, que han tenido bastante repercusión en occidente, donde ha trabajado en este primer aspecto, Ataque a los Titanes y Shin Godzilla, donde ayudó a modelar al saurio gigante. ¿Cómo fue trabajar en ellas?

YN: En Ataque a los Titanes estuve coordinando los efectos de maquillaje durante toda la producción. Primero trabajo en un modelo y luego se lo paso a las diversas empresas que están involucradas para llevarlo a cabo. Mi trabajo es coordinar esas empresas y que todo este correcto. El “super” Titan inicial, el que destruye la muralla, lo muevo yo desde el interior. Lo mejor es que si creas una figura seas tú quien la maneje en todo el proceso para darle la vida que buscas, sabes cómo se mueve y todo eso. Algunos diseños de Shin Godzilla también los muevo yo. Al final creamos el cuerpo de cintura para arriba pero era realmente grande, te metías dentro y lo movías con casi todo tu cuerpo (Nishimura hace gestos de como movía ciertas partes). La cabeza tiene un mecanismo que pesa cerca de 20 kilos, hacer esto todos los días durante un mes fue bastante agotador (Nishimura lleva casi toda la respuesta mirando el móvil y en este punto nos enseña unas imágenes del rodaje de Shin Godzilla). Dentro de la maqueta de Godzilla hay cierto espacio para moverse, pero cuando teníamos descansos muchas veces que quedaba dentro por comodidad y me ponía con Twitter, “Aquí estoy, twitteando desde Shin Godzilla” (más risas).

CA: Aparte de presentar su última película, ha venido a Sitges como parte de Pitchbox, que ganó en la pasada edición del PiFAN, festival de cine fantástico celebrado en Corea. ¿En qué fase se encuentra ese proyecto?

YN: Algunas compañías ya se han interesado y quieren leer le guión. Es una película de bajo presupuesto y quiero hacerla con una productora japonesa. La historia va de un personaje que es Tanatopractor, que arregla la cara de los fallecidos para los entierros.

CA: Desde hace años se celebra en Vic un festival de cine asiático, las Nits de Cinema Oriental, y allí hemos conocido a Reiji Hoshino, cabeza del proyecto Tetsudon. Dentro de la última entrega centrada en el Kaiju Eiga aparece un corto realizado por usted junto a Sion Sono. ¿Cómo fue esa participación?

YN: Reiji Hoshino es amigo, nos llevamos muy bien, pero no creo que participe más en Tetsudon. Los cortos de ese proyecto deben ser coste cero, todo voluntario y casi sin presupuesto. En el corto cantamos una canción que es realmente una crítica a la sociedad japonesa (risas).

CA: Hace 7 años que estuvo en Sitges, ¿Cómo ha visto el festival tras este tiempo?

YN: Lo que me parece impresionante es que el festival se mantiene, mantiene el nivel, el público… creo que eso está muy bien ya que si algo crece demasiado luego se desinfla, creo que el nivel actual es óptimo. Yo lo veo así, si te acostumbras la Vodka de 15 euros la botella, es difícil que vuelvas al de 10 euros, que bajes de calidad.

 

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