Sitges 2013: On the Job (Erik Matti, Filipinas)

Año: 2012 País: Filipinas. Director: Erik Matti. Duración: 121 m.  Género: Drama, Thriller. Protagonistas: Piolo Pascual, Gerald Anderson, Joel Torre, Mark Andaya, Al Tantay, Vivian Velez, Lito Pimentel, Rosanna Roces.

Sinopsis:

La película trata sobre las pasiones y ambiciones de cuatro hombres que intentan sobrevivir ganándose la vida para ellos y sus respectivas familias. Representan mundos paralelos entre dos reclusos cumpliendo condena, que son contratados por altos cargos como asesinos a sueldo, y los agentes policiales que investigan el reguero de cadáveres que los primeros van dejando a su paso. Cuando ambos grupos se encuentren atrapados en una tela de araña en la que la corrupción de los adinerados y la sangre de los asesinos corran a sus anchas, se verán obligados a un inevitable choque entre sí, con sus seres queridos como activos que sufrirán los daños colaterales oportunos.

on the job posterCrítica: Sorprende de entrada el ajustado guión (firmado a cuatro manos por el propio director del film, Erik Matti y Michiko Yamamoto) de una película cuya cuidada ambientación está muy por encima de otros films filipinos de última hornada. Se nota que tanto los guionistas como los encargados del diseño de producción (en este caso a cargo del también filipino Richard Somes, especialista sobre todo en películas de terror) se han esmerado de forma considerable a la hora de desarrollar una trama dividida en una serie de líneas argumentales y hacerla lo más creíble posible (la relación entre los dos primeros y los dos últimos son los que dan la profundidad emocional de la película más allá de las escenas de acción y de los purulentos momentos localizados en la andrajosa prisión, fotografiada a base de imponentes travellings cenitales). Si bien es cierto que, tras un inicio arrollador, donde con cuatro pinceladas se define a la mayoría de los personajes y podemos atisbar lo descarnado de una acción que se enseña y se ensaña sin contemplación alguna (magnífica la escena de arranque con un asesinato a quemarropa), pasamos a una fase exponencial en la que se quieren dejar muy claros los paralelismos narrativos, lo que se traduce en unos cuantos minutos de metraje en los que parece que no pasa gran cosa pero que en realidad no es más que la calma que precede a la tormenta. Vale la pena esperar para asistir a un tramo final en el que las piezas del rompecabezas encajan de forma tan apabullante como efectiva, un acto conclusivo con unos giros de guión tan sorprendentes y contundentes que sólo el más avezado en la materia habrá podido adivinar, porque al resto sólo nos queda aplaudir la valentía de un realizador que se atreve a poner en solfa todo un engranaje podrido y nauseabundo que arremete contra cualquier pequeña esperanza de luz al final del camino. Tan sólo alguna fuga humorística, como la historia de ese sargento malhumorado a perpetuidad que nunca ha podido medrar en el cuerpo por culpa de la corruptela imperante y que acaba tan harto que… (aquí no vamos a desvelar uno de los puntos más divertidos de una propuesta por otra parte dura y áspera, muy difícil de digerir).

Personajes soñadores, mentirosos compulsivos, marginados o inadaptados que se confrontan con una realidad que les gana por goleada e individuos en constante conflicto con la maldita sociedad en la que les ha tocado vivir, transitan entre fotogramas en una lucha desesperada por conseguir algo de la dignidad de la que se les impide disfrutar. El elenco actoral luce espléndido en unos roles en los que se desenvuelven como pez en el agua. La típica relación entre aprendiz y maestro tantas veces reutilizada y gastada por el cine hollywoodiense toma aquí unos derroteros trágicos que barnizan de originalidad unas escenas que, con menos firmeza, podrían haber caído en el tópico más absurdo (aderezadas con unos diálogos certeros y punzantes, del tipo: “cuando uno está empezando en el negocio, debes saber balancearte de un lado al otro como el bambú”). Sin embargo, no estamos ante arquetipos sino ante personas de carne y hueso, que sufren y padecen las consecuencias de unas decisiones en las que nunca llegan a tener ni voz ni voto. O pasas por el aro de la depravación o te puedes dar por muerto. Un mensaje tan terrorífico como cierto en un entorno que, desde luego, no invita precisamente a pasar unas vacaciones idílicas. Por  poner un pero a este destacable trabajo diremos que los personajes femeninos son mínimos y están tratados de forma bastante somera, además de que alguna escena de venganza amorosa queda un tanto desdibujada y marginal al lado de lo que es el meollo argumental.

En definitiva, una visión despiadada de una sociedad decadente servida en formato de vibrante thriller tenebroso trufado de ideas inteligentes que hará las delicias del público amante de la acción más visceral en cuanto nos presenta a unos héroes y asesinos cotidianos con sus problemas para llegar a final de mes y sus ilusiones por dar a sus hijos la mejor de las educaciones, aunque sea pagando los libros a base de pegar tiros a bocajarro. Y es que en la Filipinas de Erik Matti no hay escape ni para los impíos ni para los santos.

Lo mejor: El acierto incontestable de apelar a lo físico como vía de expresión.

Lo peor: El tramo central puede llegar a pecar de anodino y repetitivo, pero es la antesala de una traca final que compensa con creces estas carencias.

Por Francisco Nieto

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