Nosolocine: Adolescencia sangrienta. «Battle Royale» de Koushun Takami

Alguien podría preguntarse qué motivo puede existir para, si ya has visto la película, leer Battle Royale, la novela original de Koushun Takami. Es una pregunta lícita, ya que el mítico film de Kinji Fukasaku, quien falleció sin poder terminar el rodaje de su segunda parte, es una bastante fiel adaptación de la misma, que pone en dinámicas, sangrientas y espléndidas imágenes una novela, en realidad, bastante sencilla y sin grandes ambiciones. Takami, periodista de profesión y quien, al parecer, no ha vuelto a escribir ninguna obra de ficción desde la publicación de Battle Royale en 1999, a excepción de alguna de sus secuelas en formato manga, no es, a juzgar al menos por la traducción -¿del japonés o del inglés?-, un estilista. No encontraremos en las casi setecientas páginas de su libro un especial cuidado literario, ni una construcción sofisticada o especialmente compleja. No. Pero quizá por eso, precisamente, Battle Royale se lee con la misma fruición, velocidad e intensidad que, casi, casi, sentimos al ver la película de Fukasaku.

Battle Royale 001El motivo principal para leer la novela de Koushun Takami es que resulta absoluta, descarada y sencillamente divertida. Una diversión trepidante, que engancha desde el primer párrafo, y te obliga a continuar la lectura, pelea tras pelea, asesinato tras asesinato, sin detenerte apenas para respirar. Disfrutando a cada instante de la macabra inventiva de su autor, de su capacidad para mantener la intriga, prácticamente con el estilo de los viejos seriales cinematográficos –alguien diría que es también genuino estilo manga- y las novelas por entregas. Battle Royale es pulp fiction en su mejor acepción. El presupuesto distópico del que parte es suficientemente original y convincente como para que no te sientas idiota al dejarte arrastrar a su mundo, y Takami posee el arte de caracterizar a sus muchos personajes con unas simples y eficaces pinceladas, haciendo de la carencia de estilo su propio estilo, y consiguiendo una narrativa funcional, explícita y rápida hasta el límite de lo frenético, que exuda convicción e ingenio, sin falsas pretensiones literarias o intelectuales, y especialmente apropiada para la descripción de las escenas de acción y violencia. Tras la exhaustiva –porque exhaustos acabamos, pero contentos, su lectura- masacre adolescente que describe, no es extraño que Takami no haya vuelto a escribir una novela: no le quedaba nadie a quien matar, claro.

caratula-dvd-espanola-de-battle-royale-fg299No entraré en la polémica sobre si Los Juegos del Hambre son o no un plagio de la idea principal y buena parte del desarrollo de Battle Royale. Existen suficientes modelos anteriores como para suponer que tanto Takami como Suzanne Collins pueden haber llegado a sus respectivos futuros distópicos, sin necesidad alguna de que la segunda tuviera noticia del primero o, en realidad, de la adaptación cinematográfica de su novela (lo que, sin embargo, tampoco descarto del todo. Abundan suficientes plagios inconfesos en Hollywood de material nipón original como para que quede la sombra de una duda más que razonable). Pero combinar, en esencia, el relato clásico de Connell El Juego más Peligroso –cuya más famosa versión cinematográfica es conocida en España como El Malvado Zaroff (The Most Dangerous Game. Ernest B. Schoedsack, Irving Pichel, 1932)- con El Señor de las Moscas de Golding, y unos toques de La Carrera de la Muerte del Año 2000 –la de 1975, por supuesto- y similares, no es algo que resulte demasiado sorprendente, especialmente teniendo en cuenta la incontable cantidad de palimpsestos, confesos e inconfesos, que de estos modelos encontramos en cine y literatura a lo largo de los años. Pero sí lo suficientemente impactante e ingenioso como para permitir el desarrollo de una buena historia de acción, horror y suspense, con un cierto trasfondo de crítica social, pero, sobre todo, con un claro elemento de morbo fundamental, que enriquece la trama hasta dominarla por completo: el protagonismo de un grupo de atractivos adolescentes, cuyo descenso a la barbarie, el asesinato, la traición y la lucha por la supervivencia, resulta especialmente amoral, impactante y demoledor, al romper radicalmente con la imagen tradicionalmente beatífica e ingenua que todavía se asocia, a pesar de todo y de todos, con la adolescencia y la pubertad. Imagen que juega un importante papel, perversamente ambiguo, en el imaginario japonés –pensemos en el género entero del lolicon-. El hecho de que estos jóvenes asesinos lo sean a causa de la presión de un tiránico mundo adulto, totalitario y brutal, no implica por ello que su peripecia pierda en absoluto carácter revulsivo y trágico, sino, por el contrario, multiplica sus posibles lecturas, añadiendo obvios elementos de crítica política y sociocultural, pero también otros de voyeurismo sadiano y paidófilo, apenas encubiertos.

battleroyale2_originalEn cualquier caso, dejando aparte las particulares reflexiones a que puedan dar lugar novela y film, lo cierto es que el principal motivo para leer Battle Royale, a pesar de haber visto la película, es, precisamente, haber visto la película. Porque, de forma inusual, Takami consigue transmitir en su libro la misma vitalidad, el mismo humor negro, la misma intensidad y ferocidad que el film de Fukasaku. Battle Royale es el body count hecho literatura, sin recato, sin pudor y con habilidad e inteligencia. Prescindiendo de todo el relleno sentimental y psicológico que un autor estadounidense –o algún un imitador del peor Stephen King de cualquier nacionalidad… incluso español-, hubiera introducido para dar “credibilidad” a sus personajes y trama, Takami consigue, precisamente, hacernos creíble su mundo de hiperviolencia juvenil hiperhormonada, supervivencia sangrienta y totalitarismo futurista. Imagino que si hubiera leído Battle Royale con catorce o quince años, lo hubiera disfrutado más aún, si cabe, al identificarme con alguno de sus personajes principales –aunque no diré con cuáles, claro-. Y, sin embargo, al hacerlo ahora, me siento sinceramente más cerca del siniestro Kinpatsu Sakamochi, gozando vicariamente del sangriento e inevitablemente erótico espectáculo de cuarenta y dos estudiantes adolescentes masacrándose entre sí ante mis ojos, página tras página. Un motivo más, sin duda, para recomendar Battle Royale, el libro.

“Battle Royale”. Koushun Takami. Booket. Ed. Planeta. Barcelona, 2013. 683 págs. 12.95 €.

Por nuestro colaborador Jesús Palacios

   Enviar artículo en formato PDF   

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *