Más allá de las montañas: Jia Zhangke crece pero sigue siendo un niño rebelde

1Si algo distingue a Más allá de las montañas, la última película del realizador chino Jia Zhangke, presentada en la Sección Oficial de Cannes de 2015 y ganadora del Premio del Público en el Festival de San Sebastián, es la de tener uno de los inicios más vitalistas que se recuerdan en una película del director: un plano que se abre en una sala de baile en el que vemos a Tao, una joven de Fenyang, bailando al ritmo de los Pet Shop Boys. Un minuto de metraje que logra transmitir al espectador las ganas de vivir y la alegría que la joven impregna a la pantalla. Eso sí, y no lo olvidemos, también hay una declaración de intenciones. La canción que despierta el optimismo es «Go West». No podía ser de otra manera. Nos encontramos ante una película de Jia Zhangke.

Recordemos que la última película del realizador chino estrenada en su país data del 2010, I Wish I Knew (titulada en nuestro país como Historias de Shangai). Un toque de violencia (2014), estrenada en medio mundo, todavía permanece inédita en su país de origen. Parte de la crítica puede pensar que el cachorro rebelde de la Sexta Generación por fin se ha domesticado para entrar en el mercado cinematográfico chino (grandes nombres de la Quinta Generación: Zhang Yimou, Chen Kaige, se han adaptado sin problemas a los cambios). Pero nada más lejos de la realidad. Jia Zhangke, el abanderado de esa última Generación de directores chinos hasta el momento, continúa con su rebeldía innata, su independencia y priorizando aquellas problemáticas que afectan a sus vecinos más cercanos. En Más allá de las montañas continúa hablándonos de los mismos temas de los que nos hablaba en Pickpocket, su primer film, con una cámara en la mano y un rollo de 16 mm. ¿Qué ha cambiado…, entonces? La fórmula que ha empleado para contarnos la historia.

mas alla de las montañas 3Más allá de las montañas es quizás la película más asequible de Jia Zhangke, al plantear un triángulo amoroso que se da entre tres jóvenes de la provincia de Fenyang (el director regresa a sus orígenes, a la población que le vio nacer), como eje vertebrador del film. Tao es joven y tiene toda la vida por delante. Es cortejada por dos amigos de la infancia: Zhang y Liangzi. Al primero le aguarda un futuro prometedor. El dinero no le falta y sus aspiraciones le llevarán a comprar la mina del pueblo. Una mina donde trabaja el segundo de los vértices del triángulo, Liangzi. Un triángulo que mantiene el equilibrio en la apertura del film, en 1999, pero que saltará roto en mil pedazos cuando uno de los componentes tenga que decidir su futuro. ¿Se quedará en su pueblo o buscará la felicidad en una próspera Shangai?

Más allá de las montañas está planteada en tres tiempos: pasado, presente y futuro. Tres pinceladas a una sociedad china que está en continuo cambio. Para ello el director opta por cambiar de formato de imagen en cada uno de los segmentos narrativos (1:33, 1:85 y 2:39): donde el encuadre nos acompañará en este viaje de lo local a lo global, que da inicio en la provincia de Sanchi, para llegar a una Shangai (que apenas veremos), y acabar en Australia, haciendo referencia al «Go West» con el que se abría la película. Una historia de inicio local, donde los personajes viven esas primeras aventuras de la vida (el primer amor, la amistad sin concesiones) y donde el director marca un punto de inflexión: la llegada de Internet. «La relación entre las personas antes era algo más pura y más cercana«, comenta al respecto Zhangke. Lo que era una historia de amor personal se convierte en el viaje de un pueblo a lo largo de más de un cuarto de siglo donde la esperanza de un futuro mejor muchas veces se confunde con el éxito rápido a cualquier coste.

mas alla de las montañas 2Hay muchas imágenes para el recuerdo y para la reflexión que emanan de la última obra de Jia Zhangke: desde esa conversación entre la madre y su hijo (al que le han puesto el nombre de Dólar), en los breves instantes que comparten antes de su separación: una canción servirá para unirlos mientras el tren llega a su destino y la vida se encarga de separarlos. Fuera le aguarda un futuro mejor. O el momento en el que Tao entrega a Liangzi el manojo de llaves que éste tiró años atrás al dejar su casa, antes de marcharse de su pueblo, de abandonar sus raíces: «siempre es bueno saber que tienes un hogar al que regresar«, le dice. O la incomunicación de una generación que ha perdido parte de sus referentes reflejada entre Dólar y su padre, que ahora se llama Peter a pesar de no saber una palabra de inglés. Padre e hijo necesitarán de una traductora de chino para poder hablar entre sí.

Más allá de las montañas entronca con la Sexta Generación (que se quedaba en lo local) con la mirada más global impuesta por los directores de la extinta Quinta Generación. Una mirada nostálgica de alguien que ha crecido sin dejar de ser un rebelde. No hay buenos ni malos. Existen las circunstancias y la gente que debe tomar decisiones. Hay relaciones que dan inicio. Otras que se reencuentran a mitad del camino y que nos gratifican por siempre. Gente que sale de su entorno, gente que regresa y gente que no regresará jamás. El cine de Jia Zhangke entona con un envoltorio de melodrama la epopeya de un pueblo que busca desesperadamente no perder sus raíces. Nada más bello y, a la vez, más desgarrador que el último plano del film, donde pasado, presente y futuro se dan la mano al ritmo de los Pet Shop Boys en el corazón de China.

Por Enrique Garcelán (CineAsia)

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