Korean Classic Collection (Chilsu and Milsu, 1988)

Ficha Técnica: País: Corea Año: 1988  Director: Park Kwang-su  Con: Ahn Sung-ki, Park Joong-hoon, Bae Chong-ok Género: Tragicomedia, Drama social Duración: 109 min.

Sinopsis: Chilsu es un chico de unos veinte años que trabaja como dibujante de murales, pero su jefe lo maltrata y decide dejar el trabajo. Entonces, trata de convencer a Mansu, un pintor más experimentado que en su juventud había querido ser artista, de que le permita ser su ayudante. Con cierta reticencia, Mansu acepta. Pero encontrar trabajo no es fácil, y a menudo se han de contentar con peligrosos encargos para pintar las paredes de edificios en construcción. Mientras tanto, Chilsu sueña con casarse con una de las empleadas del Burger King e irse con ella a Miami.

Crítica: El levantamiento, en el año 1987, de las restricciones en el sistema coreano de producción cinematográfica, permitirá la aparición de multitud de pequeñas compañías de espíritu más independiente, dándose las condiciones para el surgimiento de un cine arriesgado y comprometido políticamente. Hasta entonces, y desde principios de los ochenta, esta tendencia se había limitado a la esporádica voluntad autoral de directores vinculados al cine más comercial, como Im Kwon-taek. Pero ahora, hombres como Jang Sun-woo o Park Kwang-su empezarán a explicar historias que pocos años antes habrían estado prohibidas. Precisamente Park es el autor de la película considerada como la punta de lanza de todo este movimiento, Chilsu and Mansu.

Vista hoy, es innegable que tiene un fuerte componente coyuntural. No lo digo por su estética, sino por su acumulación de temas. Me explico. A pesar de que ciertos peinados, piezas de ropa y músicas nos puedan retrotraer a una determinada época (los años 80), el estilo de realización de la película se cuida bastante de no impregnarse de ello. Así, por ejemplo, las canciones pop americanas que suenan lo hacen siempre de manera diegética (o sea, que los personajes las están oyendo de verdad, ya sea en la discoteca o en el interior de algún establecimiento). Park hace una puesta en escena sobria y precisa, a través de la cual, justamente, muestra de manera sutil la introducción de una iconografía y de una moda foráneas (venidas de los Estados Unidos). Éste es uno de los temas de la historia vertebrada a través de las vidas de Chilsu y Mansu, pero no el único ni el más importante. También se nos habla del paro y de otros problemas laborales que dificultaban la vida de muchos coreanos de clase baja de la época; de la represión política, que a pesar de la llegada de la democracia (el año anterior) seguía marcando a muchos ciudadanos; y en última instancia, de una sociedad llena de contradicciones, que vive entre la paranoia de sufrir un colapso y la tendencia hacia una vida frívola y opulenta (en este sentido, la casi surrealista secuencia final es el momento más significativo del film). Aquel mismo año Seúl acogía la celebración de los Juegos Olímpicos, y parece como si los autores de la película hubieran tenido la necesidad de realizar una especie de fresco de la época, que contuviera los principales conflictos del país, no fuera que la población los olvidara en plena euforia.

El mensaje político, pues, es contundente. Pero en otros aspectos no se puede decir que la película sea especialmente rompedora. El guión cae en convencionalismos, como el recurso a los esquemas del chico-conoce-chica y de la relación maestro-alumno. Hay que darse cuenta de que, en el fondo, nos encontramos delante de un film comercial, con la voluntad de llegar a un gran público; eso sí, a través de la seriedad y el compromiso. Precisamente, uno de los grandes atractivos de la película es su capacidad de ser amena y divertida a la vez que crítica e incisiva. A su encanto contribuyen decisivamente los dos actores protagonistas, Ahn Sung-ki y Park Joong-hoon, que hacen unas interpretaciones espléndidas, llenas de matices y de realismo (no es extraño que volvieran a colaborar en diversas ocasiones más: en Two Cops (1993), Nowhere to Hide (1999) y, recientemente, en Radio Star (2006)).

Park Kwang-su llegaría mucho más lejos en sus postulados políticos en obras posteriores, como Black Republic (1990) o A Single Spark (1995), pero Chilsu and Mansu marcó, en cierta forma, una época, y por este motivo se mantiene como su título más emblemático.

Por nuestro colaborador Jordi Codó

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2 Respuestas

  1. Lecakiduk dice:

    No era Motel Cactus, la película estipulada como la punta de lanza de la Korean New Wave?

    • Jordi Codó dice:

      Ojo, no confundir la Korean New Wave de los 80 con el New Korean Cinema del siglo XXI. La New Wave fue un fenómeno breve, minoritario y cargado políticamente.

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