Estrenos DVD/Bluray: Los Siete Samuráis (Ed. A Contracorriente)

Sobran palabras para elogiar Shichinin no samurai (1954), título original de la que es considerada una de las mejores películas japonesas, por no decir la que más, de toda la historia del cine. Cualquier adjetivo se queda corto para engrandecer un film que, a mediados de los años 50, puso el cine nipón en el punto de mira del espectador occidental. Ganadora del León de Plata en la Mostra de Venecia en el mismo año de su estreno, supuso una transición entre el viejo “jidai geki”, el clásico, y el moderno, además de encandilar a John Sturges hasta tal punto de que se atreviera a rodar un inconfeso remake (Los siete magníficos, de 1960). LosSieteSamurais_01A estas alturas de la película, su argumento tampoco necesita de ninguna carta de presentación: al final del período Sengoku (hacia 1570), un poblado de campesinos aislado de las civilizaciones pre-medievales (el período medieval nipón empieza formalmente cuando los Tokugawa toman el mando del archipiélago e instauran el shogunato en 1603) es atacado constantemente por unos bandidos; para combatirlos, el patriarca de la aldea recomienda reclutar a unos cuantos samuráis para hacerles frente en época de cosechas, que es cuando suelen saquear el pueblo. De resultas, se forma un grupo de siete “rônin” (samuráis sin amo) de diferente estrato social que, con artimañas y mucha paciencia, enseñarán a los aldeanos a combatir a los malhechores. Una vez hayan logrado vencerles, esos siete humildes caballeros podrán volver a ostentar el título de samurai.

LosSieteSamurais_07Más allá del período histórico que con su cámara retrató (con cierta ligereza, todo hay que decirlo), este básico precepto argumental le sirvió a Akira Kurosawa para exponer una serie de valores universales que, en cierto modo, eran los mismos que ya había ido introduciendo en anteriores producciones. Valores que, curiosamente, eran válidos con el modelo de sociedad que a los japoneses les tocaba levantar, a pesar de ser acordes al período histórico en la cual se sitúa la trama: el esfuerzo personal como signo de identidad del individuo, el sacrificio por la comunidad y la propia condición humana se imponían con fuerza a medida que avanzaba su alargadísimo metraje (la versión íntegra sin recortes alcanza los 206 minutos). Precisamente, este último valor es en el que más quiso incidir Kurosawa, no sólo a través de las miserias expresadas por los desgraciados campesinos, sino especialmente a través de la personalidad de cada uno de los samuráis que integran el heterogéneo grupo, con sus roces y sus tortuosos pasados. Asimismo, siguiendo esta lógica de dotar de una personalidad concreta a cada samurai, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que Los siete samuráis es el primer “jidai geki” de toda la historia del cine japonés en el que se desarrollan personajes arquetipos con la excusa de transmitir esa moralina al espectador, siendo el más logrado el que interpretó Toshirô Mifune, el desbocado Kikuchiyo (con posterioridad, esas caracterizaciones prototípicas serían explotadas por todas las productoras niponas y, por ende, por esos realizadores que más cultivaron el género, como Hideo Gosha o Kihachi Okamoto).

LosSieteSamurais_05Estos patrones de carácter y fisonómicos fueron utilizados por Kurosawa para mostrar la integridad y fortaleza mental que tenían los samuráis y el porqué decidían tomar el camino de la espada en vez de posicionarse socialmente en otra jerarquía civil. Aunque también para reafirmar las raíces antropológicas del propio pueblo japonés (el propio realizador tenía antepasados de linaje samurai), tocado y humillado por las Fuerzas de Ocupación después de la Segunda Guerra Mundial. En algunos análisis meta-cinematográficos se ha llegado a convenir que esta voluntad que emanaba del interior de cada uno de estos siete caballeros de espadas curvadas eran cada una de las revelaciones que definen el espíritu del “Bushidô”; esta apreciación es errónea en tanto que el “camino del guerrero”, el código moral del samurai entroncado con el propio Budismo, no empezó a ser interiorizado por los samuráis hasta que Miyamoto Musashi (1584-1645) alcanzó popularidad a través de sus manuscritos (en especial con el tratado marcial El Libro de los Cinco Anillos) y pasó a mejor vida, imponiéndose el término que él definió. Sea como fuere, Kurosawa ensalza el valor de la justicia universal a través de la figura de estos leales guerreros que, tal y como muestra el film, eran fieles a sus señores hasta la muerte, aunque éstos fueran unos pobres campesinos con pocos recursos. 

LosSieteSamurais_DVD+BDAhora, A Contracorriente Films nos permite redescubrir a estos siete justicieros con una calidad de imagen como nunca antes habíamos visto. Hasta el propio Kikuchiyo se sorprendería de ella y brincaría por los prados con el entusiasmo y la valentía con que lo hace en el film mientras empuña su “ôdachi” (una katana más larga de lo habitual, de más de 90 cm de longitud) a los cuatro vientos.

Además, y por primera vez la icónica película de samuráis llega a España en Alta Definición en un disco BD que incluye 72 minutos de contenido adicional en el que destaca un exclusivo «Vídeo ensayo de Antonio Santos» y «El arte de Akira Kurosawa«, una entrevista al escritor de cine y guionista Tony Rayns. ¡¡Impresionante edición, sí señor!!

Por Eduard Terrades Vicens

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