Entrevista a Hirokazu Koreeda en el Festival de cine de San Sebastián: “No creo que dentro del sistema judicial japonés haya una sola cosa que funcione”

Tras estar presente en el Festival de San Sebastián en ocho ocasiones -cuatro en la sección Oficial, y cuatro en la sección Perlas-, el realizador japonés Hirokazu Koreeda se conoce a la perfección el Hotel María Cristina. Fiel a su cita donostiarra, a la que ha acudido de forma ininterrumpida los últimos tres años, y fiel a su cita con CineAsia, Koreeda nos atendió con suma amabilidad, a pesar del cansancio del jet-lag. Son casi veinte años de relación con San Sebastián, desde que en 1998 presentara su segunda película After Life.  En la presente edición del Festival, el realizador presentaba su última producción, El tercer asesinato, tras su pase por el Festival de Venecia.

CineAsia: ¿No quiere dejar de venir a San Sebastián por nada del mundo, no?

Hirokazu Koreeda: Exacto (risas).

CineAsia: ¿Y eso que con esta película podría haber venido quizás al Festival de Sitges?

Hirokazu Koreeda: ¿Ah, sí? Fui una vez, ¿pero Sitges no es un festival de cine fantástico?

CineAsia: Sí, pero tiene una sección nueva, Órbita, que es para thrillers y films policíacos, cosas que tienen que ver con su último film.

Hirokazu Koreeda: ¿¡Por qué no me llamaron entonces, me hubiera encantado ir!? Fui en la edición de 2003 con After Life, pero no sabía que tenían esa sección.

CineAsia: Ya lo sabe para la próxima vez… Mi siguiente pregunta es un poco a modo de broma… ¿Se ha cansado de que le comparen con Ozu y Naruse y por eso ha decidido hacer algo diferente?

Hirokazu Koreeda: (Risas) En absoluto, que me comparen con Ozu o Naruse es un verdadero orgullo; una satisfacción. Pero también es cierto que tengo interés en muchísimas cosas, no sólo soy un director de dramas familiares. Hay otras temáticas sobre las que quiero dirigir y hablar, y en este caso quería que el personaje central de mi película fuera un abogado. El tema central era hablar acerca de la justicia. A partir de ahí, para que el film pudiera funcionar necesitaba un caso, y este se convirtió en un asesinato. De ahí que El tercer asesinato sea una película de suspense, pero en absoluto me quise desviar de género a propósito.

CA: Sabemos que ha estado más de medio año hablando con abogados para palpar qué es lo que pasa en los juicios, pero eso es después de que tuviera una primera idea. ¿De dónde parte esa idea inicial?

HK: En una de mis anteriores películas, De tal padre, tal hijo, hay una escena con un abogado. En el proceso de documentación, al hablar con un abogado, éste me dijo: “Desde el punto de vista de un abogado, una corte no es un sitio donde se encuentre la verdad. No tenemos la posibilidad de encontrarla, no tenemos una máquina del tiempo. Defendemos a nuestros acusados partiendo de la base de que no conocemos la verdad, y que no podremos conocerla nunca. La gente piensa que en un juzgado se encuentra la verdad, pero lo que hacemos en realidad es encontrar un acuerdo a un conflicto de intereses. Las partes involucradas tienen intereses diferentes y los abogados intentamos llegar a un acuerdo de alguna manera.” Eso me llamó mucho la atención; es una manera de pensar muy distinta a la que tiene la gente corriente, y decidí hacer una película como esta, con un abogado como protagonista.

CA: Mi siguiente pregunta iba por ahí. El único lugar del mundo donde se supone que estás obligado a decir la verdad, ¿puede ser uno de los lugares donde más se miente?

HK: Sí, puede que sea cierto. Es muy posible que las salas de juicios estén llenas de mentiras. En El tercer asesinato todos los personajes mienten de alguna forma, o más que mentir, desvían los ojos de la realidad. Todos, incluso el juez miente porque no le interesan ciertas cosas, así que mira hacia otro lado. En la película lo afirma la joven protagonista, Suzu Hirose: “En este lugar nadie dice la verdad”.

CA: Hay una escena que me marcó mucho. El momento en el que el acusado, el personaje que interpreta Koji Yakusho, prácticamente le implora al abogado que le crea. ¿Es tan necesario para los humanos que alguien nos crea?

HK: En realidad es una pregunta complicada, porque en ese momento no se sabe si Koji Yakusho está diciendo o no la verdad… Pero sí, para los humanos es importante que alguien nos crea.

CA: En cuanto a la planificación de cámara, la historia de los dos protagonistas, del abogado y del acusado, cambia mucho a lo largo de la película. La cámara empieza muy fría, manteniéndoles muy separados, pero hacia el final hay momentos en que ni siquiera percibimos el cristal de separación entre ellos, e incluso vemos cómo se yuxtaponen sus caras. ¿Cómo lo planificó? Y, ¿quiere decirnos que no somos tan diferentes y/o que de alguna manera todos mentimos?

HK: Sí, está hecho a propósito. Quería enfatizar lo que estaba pasando entre los dos personajes, a nivel psicológico y emocional. Al principio están muy separados, no tienen puntos en común, pero poco a poco los van encontrando: los dos tienen una hija. Poco después, cuando el condenado revele la motivación de su crimen, es algo que seguirá estrechando los lazos entre ambos. Mi planificación busca ser el reflejo de lo que está sucediendo entre abogado y acusado, no busco generalizar. Es mi manera de expresar de forma visual su relación en cada momento.

CA: En este sentido, sobre la niña, no está tan alejado de sus otras películas acerca el concepto de la familia o del concepto de ser padre. Los dos protagonistas tienen en común que luchan y se esfuerzan por sus hijas: el acusado con una hija a la que no conoce prácticamente, intenta proteger a otra a la que ve como propia, y también vemos un recorrido en la relación del abogado con su hija.

HK: Sí, lo hice a propósito. Los dos personajes vienen de ambientes muy diferentes, pero tienen un punto en común que es el hecho de que las relaciones con sus hijas no son buenas. Eso es lo que los conectaba y lo quise reflejar.

CA: No sé cómo funciona exactamente la justicia en Japón, si se puede entrar libremente a los juicios o no, pero nos gustaría que nos contara ese proceso de documentación, de charlas con abogados y fiscales, y si llegó a hablar con acusados culpables y, ¿qué es lo que más le impacto al descubrir?

HK: En Japón se puede entrar libremente a los juicios, pero no llegué a hablar con ningún inculpado, solo con abogados, pero sí asistí a varios juicios. Y no debería decirlo… pero también me entrevisté con algunos fiscales.

CA: Después de todo esto… ¿cree usted en el sistema judicial?

HK: No creo que dentro del sistema judicial japonés haya una sola cosa que funcione.

CA: La película se estrenó en Japón el 9 de septiembre, ¿cómo está funcionando?

HK: En Japón ha habido diferentes reacciones, hay gente que hubiera querido un final con una respuesta clara que no dejara interrogantes en su cabeza, pero también otros que han preferido este final abierto que incita a la reflexión.

CA: ¿Y a nivel de taquilla?

HK: Está entre las tres primeras en su estreno.

CA: Muchas gracias por su tiempo maestro…

El tercer asesinato, con 15 millones de dólares, se ha colocado en la posición número 30 de las cintas más vistas del año en Japón.  En España, tras su pase por el Festival de San Sebastián, llega a las pantallas el próximo viernes 27 de octubre.

Por Gloria Fernández (CineAsia)

 

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