El cine coreano y la masacre de Gwangju

Cuando tenía 20 años tenía mis sueños, mis ideales… y eran puros. Pero entonces crecí, los perdí, y eso me entristeció. Creo que la dictadura y la matanza de Gwangju, en cierta manera, firmaron la sentencia de muerte para una generación entera. Nos hundimos en la desesperación y nos sentimos traicionados. Así que, en cierta manera, esta traición se convirtió en los cimientos de nuestras vidas”.

Lee Chang-dong (director de cine coreano)

Es la primera vez que en España se estrena una película, Los héroes de Gwangju, sobre este hecho histórico que conmovió al mundo. CineAsia, además de realizar un evento especial en los Cines Boliche este jueves 31 de mayo a las 20:15h, queremos, con este reportaje, recordar lo que ocurrió hace 38 años y contaros cómo el cine coreano lo ha trasladado a la pantalla en numerosas ocasiones. Vaya nuestro pequeño homenaje a los “verdaderos héroes de Gwangju”

Los hechos

Lo que sucedió en Gwangju (una de las seis ciudades del sur coreano que integran la provincia de Jeolla) el 18 de mayo de 1980, es la mayor masacre civil acontecida en Corea del Sur desde la Guerra de Corea. Durante los nueve días que duró el asedio, la población civil se alzó contra la dictadura de Chun Doo-hwan, tomando el poder de la ciudad y haciéndose con las armas de las estaciones de policía y depósitos militares. La respuesta fue brutal. Tergiversando los hechos a través de los medios, el gobierno militar aplastó el alzamiento, al que consideró una rebelión liderada por simpatizantes comunistas, entre los que acusó al político y activista democrático Kim Dae-jung. Entre 100-200 muertos según las cifras oficiales, mientras que las estimaciones no oficiales elevan la cifra entre 1.000 y 2.000 muertos.

En juicios posteriores, Kim Dae-jung fue condenando y sentenciado a muerte, aunque su castigo sería reducido después en respuesta a las protestas internacionales. En total 1.394 personas fueron arrestadas por alguna participación en el incidente Gwangju y 427 fueron acusados formalmente, de los cuales 7 recibieron sentencia de muerte y 12 cadena perpetua.

Mirando hacia Gwangju a través del cine

El realizador coreano Jang Sung-woo estaba en la cárcel durante los incidentes de Gwangju de 1980. Activista político, el joven sería acusado de formar parte del grupo de estudiantes que se movilizó en Seúl en contra de la dictadura militar. Después de pasar varios días en la cárcel donde sería torturado, Jang se dio cuenta de que el cine iba a convertirse en los próximos años una de las principales armas para emprender reformas en el país: “mi vocación cinematográfica, puede decirse que se debe a lo que sucedió en Gwangju”.

Tendrían que pasar dieciséis años para que el realizador filmara A Petal (1996), la aproximación a la matanza de Gwangju a través de los ojos de una niña. Una pequeña anónima que perdió a su madre durante los hechos, y que tiempo después, continúa torturándose por lo acontecido en aquellos días. Desgarradora, la película de Jang Sung-woo no pretende analizar el trasfondo político y social que se vivía en Corea en aquellos años convulsos, sino ver las cicatrices que un hecho traumático puede dejar en la psique de un individuo. Alternado el color con el blanco y negro, haciendo uso de la animación, rodando las escenas en la misma población de Gwangju, A Petal está concebida como una pesadilla que no tiene fin.

Y llega la Nueva Ola coreana. Los cineastas coreanos no pueden ser inmunes al ambiente social, cultural y político que los envuelve, y todas estas ideas se ven plasmadas en su cinematografía. Desde la Guerra Fría entre las dos Coreas, a films basados en hechos reales, junto con una crítica político-social a la situación que se vive en su país.

En 1999, en el momento en el que el cine coreano inicia el despegue con Shiri a la cabeza (película que sería vista por más de 5 millones de espectadores), Lee Chang-dong firma su segunda película, Peppermint Candy: una radiografía de la historia coreana contemporánea, que contiene un capítulo dedicado a Gwangju. Los caramelos de menta a los que se refiere el título son aquellos dulces que el protagonista, un excelente Sol Kyung-ho, no puede olvidar. Aquellos caramelos que le daba su primera novia, cuando él, todavía inocente, en el verano de 1979, deseaba convertirse en fotógrafo. Un sabor que siempre le recordará, con ese regusto amargo, todo aquello que pudo ser su vida pero que por desgracia nunca llegó a conseguir. No hay piedad para un personaje que en los pasajes iniciales del film se planta delante de las vías del tren, como si fuera a desafiar a ese destino que le ha tocado vivir. Como enfrentando a toda una generación frente a los años de dictadura militar, a la matanza de Gwangju, a las torturas policiales, o a la crisis económica de los años noventa.

Tarde o temprano un tema tan señalado como la matanza de Gwangju tenía que gozar de una versión, que por encima de la carga política o social que habían tenido las películas de Jang Sung-woo y Lee Chang-dong, buscara el aplauso del público. El término blockbuster ya se había normalizado en la cinematografía coreana: JSA, Friend, Silmido, The Host… se convierten en las películas más taquilleras de los años 2000, 2001, 2003 y 2006. En 2008, CJ Entertainment confía un presupuesto de 7 millones de dólares a Kim Ji-hoon, que hasta el momento sólo ha dirigido una película, la comedia de acción Mokpo, the Harbor. ¿El resultado? May 18 (2008), un melodrama inspirado en los acontecimientos de Gwangju que apela a la emotividad del espectador. Para ello cuenta con actores de la talla de Kim Sang-kyung (Memories of Murder) o Ahn Sung-ki (Silmido), y de una trama secundaria cómica, que consiguen llevar al cine a más de 7 millones de espectadores. La historia de May 18 (título que hace referencia al día en el que se iniciaron las movilizaciones en Gwangju) gira entorno a la figura de un taxista (en un guiño a la historia real), que vive en primera persona la muerte de su hermano pequeño, un estudiante en busca de libertad. En ese momento dejará a un lado su propio interés y el amor de su pareja, con el fin de conseguir la libertad por la que luchó su hermano. Evidentemente los pañuelos no se hicieron esperar en las salas.

Y llega 2017

Y de esta manera llegamos a 2017, donde casualmente o no, llegan a los cines coreanos dos nuevas versiones de la matanza de Gwangju. Por un lado, la superproducción de Showbox A Taxi Driver (Los héroes de Gwangju), protagonizada por Song Kang-ho (en el papel del taxista que acompañó al reportero gráfico alemán hasta Gwangju), dirigida por un especialista como es Jang Hun (The Front Line). Por otro lado, encontramos la producción independiente de Kim Ki-duk, Excavator. La película, dirigida por Lee Ju-hyoung, aborda el problema a través de la figura de uno de los militares destinados a Gwangju que veinte años más tarde, tendrá que enfrentarse con los hechos.

A Taxi Driver se convierte en la película más vista del 2017 con 12 millones de espectadores. La cinta producida por Kim Ki-duk, queda bastante lejos… la número 170 de los estrenos coreanos.

Otras películas que también han abordado el tema:

Para el aficionado que quiera seguir profundizando en la historia coreana, ahí va un pequeño listado de películas, series de televisión que han abordado el tema de la matanza de Gwangju.

Oh Dreamland (Lee Eun, Chang Dong-hong, Chang Yoon-hyun, 1989)

The Wasteland (Kim Tae-yeong, 1990)

Song of Resurrection (Lee Jeong-kuk, 1991) documental.

Sandglass (serie TV) (Kim Jong-hak, 1995)

26 Years (Cho Geun-hyun, 2012)

 

Un reportaje de Enrique Garcelán

 

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