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Berlinale 2019: gran presencia asiática

Llega el 69º Festival de Cine Internacional de Berlín, el primer gran festival de cine europeo del año, que sirve como escaparate a algunos de los grandes nombres del cine contemporáneo. Desde hace ya varias décadas que se ha convertido en una cita en la que podemos ver por primera vez algunas de las cintas asiáticas más esperadas del año. Grandes nombres como Zhang Yimou, Satyajit Ray o Hayao Miyazaki han pasado por el certamen y ya saben lo que es alzarse con el Oso de oro. Este año China promete ser una de las grandes protagonistas del festival con la participación de Zhang Yimou y tres de los grandes directores de la sexta generación de cineastas chinos: Wang Quan’an, Lou Ye y Wang Xiaoshuai. También tendrá un papel destacado el cine indio con Gully Boy de la directora Zoya Akhtar y Photograph del internacionalmente reconocido Ritesh Bartra, entrando en la categoría especial del Festival.

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Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día 7: ¡Volveré!

Buenos días, cineasiáticos. Después de siete días de auténtica locura y cinefagia, pisar el aeropuerto de mi ciudad me ha devuelto a la realidad: “en Barcelona me mojo más que en Berlín, demonios“. Como era de esperar la lluvia me aguardaba con la mejor de sus sonrisas. Menos mal que gracias a vuestros consejos, no metí el paraguas dentro de la maleta. Primera prueba, superada.

Unas horas antes, mientras el bueno de Hyeon Bin firmaba autógrafos en el aeropuerto berlinés (muchas gracias por la info de El Pozo de Sadako, si lo hubiera visto, tened por seguro que él no hubiera llegado a la premiere de la película, ni yo hubiera pasado la facturación). Mientras los fans le aguardaban ansionsos en busca de un autógrafo, a la señorita de facturación no debió de gustarle mucho el peso de mi maleta (total unos cuantos kilillos de más). No os digo lo que tuve que pagar por el exceso de equipaje, no os lo íbais a creer. Ni mi ‘jefe’ tampoco, la verdad. De aquí a fin de mes, desayuno en la oficina.

Esta mañana, echando un vistazo a El País digital he comprobado que mi amigo Carlos volvía a ser él mismo (tras el pequeño lapsus del otro día, cuando anunció que le gustaba la película iraní Nader And Simin, A Separation), hoy se ha quedado a gusto al hablar de Come Rain, Come Shine de Lee Yoon-ki (This Charming Girl, My Dear Enemy): “La coreana Come rain, come shine, dirigida por Lee Yoon-Ki, retrata el último día en la casa común de una pareja que se ha roto por decisión de la mujer. Admito que ellos parecen sufrir mucho, pero la transmisión de su drama al espectador sólo le puede dejar indiferente o somnoliento”. ¡Este es mi chico. Ya creía que me lo habían cambiado!

No quisiera dejar de comentar mis dos últimas películas en la Berlinale. De la tercera, Night Fishing, el cortometraje de los hermanos Park Chan-wook y Park Chan-kyong, vais a permitir que no diga más, porque todavía pienso en la cara que se me quedó en la cola de la sala 5 de los Cinemax, cuando me dijeron que no quedaban localidades (todo vendido, con lo que los acreditados no podían entrar). Peor que la de Leire Pajín en la Gala de los Goya después de escuchar el discurso de Álex de la Iglesia, os lo aseguro. Pero tuve la oportunidad de ver a Park Chan-kyong, hermano de Chan-wook, que por cierto, no se parece mucho a éste.

La japonesa Milocrorze, una producción de Shochiku dirigida por Yoshimasa Ishibashi podría definirse como: “la gran bizarrada” o “una frikada de auténtico delirio”. Una entramado psicodélico que haría las delicias en un pase en el cine Retiro de Sitges (me estoy acordando de las memorables The Monster X Strikes Back: Attack the G8 SummitDainipponjin). Divertidísima película que guarda tres historias en su interior con un nexo común, una fantástica historia de amor que nos pasea en el espacio y el tiempo desde los años setenta al período Edo y sus samuráis. Mezclando animación con la imagen real, look manga, y contando entre sus protagonistas con Takayuki Yamada (uno de los protagonistas de Crows Zero, al que veremos este año en Gantz) que hace una interpretación de auténtico lujo (sí señor, un actorazo), Milocrorze no os la podéis perder (ya la tiene apuntada Ángel Sala, con quien me crucé y a quien se la recomendé).

No podía ser de otra manera. Después de haber vivido la Berlinale a través los dramas indios, chinos, japoneses o coreanos, no podía despedirme sin entrar a ver un thriller hongkonés. The Stool Pigeon, de Dante Lam (The Beast Staker, Fire of Conscience) es una prueba más de cómo este director sabe llevar al límite a sus personajes y a sus historias. Los recovecos más sombríos y ténebres de Hong Kong son analizados aquí a través de la figura del informador, dando cabida desde la venganza, al amor, los recuerdos, y sí, incluso la amistad. Puede que sientas un cierto “deja vu” al verla, pero no resta méritos a esta película que ya le hubiera gustado firmar a cualquier realizador nacido en la Gran Manzana. Para mí, uno de los thrillers del año, sin duda.

Y como no podía ser de otra manera, había que despedirse de Berlín: últimas fotos al osito de la “Berlinale” y al muro, paseo por una de las librerías más enormes e importantes de la ciudad y, cómo no, a la una de la madrugada, la última cerveza berlinesa con algunos periodistas y críticos españoles desplazados al festival… (el “reportaje” gráfico lo tendréis en breve en nuestro Facebook, I promisse!!!).

Estoy en Barcelona, sí… pero como bien dice mi amigo Arnold Schwarzenegger en Terminator (lástima haberme perdido este último Phenomena)…: “¡Volveré!

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Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día 6: El efecto dominó

Malta. Maceración. Filtrado. Cocción. Fermentación. Cerveza. Alemania. Amigo. Alemán. Klaus. Cervecería alemana. Muchas películas en la mochila del día. Una cerveza (de medio litro). Cantos varios. Dos cervezas… Homenaje a OT, que se ve que cierra. El efecto dominó me ha llevado a la conclusión de que no es un bulo. En Berlín se bebe cerveza, y a lo grande. Y ha sido el responsable de que llegara al hotel sobre la una de la madrugada, eso sí, sin ninguna sensación de frío, a pesar de que el termómetro marca en estos momentos -5ºC.

Pero el día había comenzado mucho antes, 14 horas para ser exactos, cuando el reloj me despertaba sobre las siete y media de la mañana, con la finalidad de darme tiempo para prepararme la agenda del día. A saber: Tailandia, China. Venezuela. Stop para comer: hoy sí que he comido, un enorme plato de pasta. ¡Por fin he podido hablar español un poco!, Gracias, Álex, la comida y la sobremesa han sido geniales. Y luego, vuelta al cine, para ver la última de la jornada, la india 7 Sins Forgiven.

A las nueve de la mañana, sentada en la sala 6 de los Cinemax, hubiera sido un consuelo haber podido degustar una de esas cervezas que he ingerido tan sólo hace un par de horas. Entré con cautela a ver el film del tailandés Thunska Pansittivorakul, más que nada porque en el programa no me aclaraban qué tipo de film iba a ver, y desde luego, no había visto el poster. Por mucho que el título es importante: The Terrorist, mi experiencia me dice que no todo lo que parece claro, al final lo es. ¡Y menos si viene de Tailandia! ¿Verdad, Apitchapong…? Por mucho que el film quiera describirnos una masacre de estudiantes producida en los años 70, todo se me viene abajo, cuando tras tres cuartos de hora, todavía no he visualizado ninguna imagen que me hable del tema. Eso sí, he visto varias masturbaciones, un hombre bañándose en el río, etc… Me supera, lo siento.

Pero el día me deparaba unas cuantas sopresas. Como el descubrir un  documental chino, que si bien habla de un tema ya tratado y visto en otras producciones (en este caso la discriminación que sufre el grupo de población afectada del virus del SIDA), sabe cómo hacerlo, gracias a su estructura, a su lenguaje, para mantenerte absorto los 83 minutos que dura. Togheter del chino Zhao Liang (que presentara en el Festival de las Palmas hace unos años Crime and Punishment), ahonda en el tema a partir de la experiencia vital de otro director, Gu Changwei (Peacock) a la búsqueda que éste emprendió para conseguir verdaderos pacientes afectados del virus del SIDA para su propia película, y que complementaran a sus actores principales principales: Zhang Ziyi y Aaron Kwok. Muy recomendable.

Por otra parte, no podía faltar a la cita con el indio Vishal Bhardwaj. ¿Por qué? Por el modo que tiene de encarar sus proyectos. ¿Qué hace un indio versionando a Shakespeare os preguntaréis? Maqbool y Omkara son las respuestas. Dos thrillers diferentes, basados en los textos del escritor británico. Evidentemente después de comprobar que la nueva película que presentaba era un thriller, la elección era fácil. Con 7 Sins Forgiven, Bhardwaj vuelve a conseguirlo. En esta ocasión centrándose en uno de los iconos del cine negro: la femme fatal (lo siete pecados capitales, a los que se refiere el título, no son más que los siete maridos a los que ha asesinado… entre los que se encuentran John Abraham e Irfan Khan). No digo más. Salvo que sus números musicales han vuelto a sorprenderme.

Ya va siendo hora de acabar. Más que nada porque son cerca de las dos de la madrugada y preveo una noche un tanto movida (¿es la habitación la que da vueltas o soy yo que he empezado a bailar?). Pero sí me gustaría desvelaros algo. No hagais planes entre el 4 y el 10 de Junio, o si los hacéis, intentar que sean muy próximos a la ciudad de Granada. Me explico. Antes de iniciar “el efecto dominó”, leáse, antes de entrar en la cervecería con mi amigo Klaus, me he cruzado con Mirito Torreiro. Primicia: ya hay fechas para el Festival de Granada-Cines del Sur, que este año cumple 5 añitos. Del 4 al 10 de Junio. Os aseguro que cuando veais el programa, me vais a dar la razón. Granda ha de ser una de vuestras citas. Asia tiene este año una presencia muy especial.

Y hasta ahí puedo leer. Buenas noches, cineasiáticos.

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Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día 5: Cometas en el cielo

No, no es que ayer se celebrara una convención de cometas en la Berlinale. Ni tampoco han repuesto en esta edición The Kite Runner, la película que Marc Froster presentara en el 2007. El titular de hoy tiene mucho que ver con lo que he hecho esta mediodía, a eso de las tres y media. Como es costumbre ya para mi aparato digestivo (voy a tener que venir a Berlín más a menudo), éste se ha solidarizado con la causa y ha continuado con el ayuno voluntario (je, je). No pasa nada, hoy también me he hecho con un bocata a la hora del desayuno. ¡Gloria’s rules!

Pues bien, a lo que íbamos. Poco o más bien nada sabía de la película que iba a ver, salvo el título The Kite (la cometa, vamos) y que procedía de la India. Poco más tarde descubriría que era el debut del realizador Prashant Bhargava, y que el proyecto partía de sus propios recuerdos familiares. En India, todo el mundo, rico o pobre, hindú o musulmán, joven o viejo, todos tienen la oportunidad de hacer volar sus cometas (sus ilusiones) en el cielo. La cinta acontece en Ahmedabad, población donde tiene lugar el festival de cometas anual más importante de toda la India. Punto de encuentro para una familia que regresa desde Delhi, buscando sus raíces. Y allí las encontrarán, mientras el cielo esté surcado de miles de cometas, sus historias se cruzarán, simluando los miles de hilos que se cruzan en el cielo. Una muy interesante cinta india indepediente y un prometedor debut.

Del resto de la jornada destacaría dos films japoneses que abordan idéntica temática, pero alternando el punto de vista de su personaje principal. Por un lado tenemos Household X (hogar x, un hogar cualquiera), donde Yoshida Koki disecciona a la familia japonesa (como ya hiciera Kiyoshi Kurosawa en su excelente e inédita en nuestro país, salvo por su pase en el Off Cinemart, Tokyo Sonata). Sus problemas de incomunicación, el desarraigo familiar, la crisis de soledad que atraviesa una sociedad entera, todo es analizado por el director, y lo hace a través de la mirada de la madre: el epicentro familiar que lo ve todo, lo conoce todo, y lo vive todo desde el interior. Sin llegar a la altura del film de Kurosawa, Household X es una muestra más, y quizá un aviso más de hacia dónde nos dirigimos. Recomendable.

Good Morning to the World!! aborda el problema de la soledad a través de la mirada de otro de los miembros de la familia, en este ocasión, el hijo (es de destacar que Tokyo Sonata exploraba este tema, pero dando una triple visión: la del padre, la de la madre, y la del hijo). Un hijo que tiene que “sobrevivir” como buenamente puede, ya que el trabajo, la posición social, absorben el existir del resto de la familia.

La anécdota de la jornada. Que me perdí Arriety-The Borrowers, última producción del Studio Ghibli. Lo sé, no tengo perdón. Y más si conociérais a mi sobrina (“Hola desde Berlín, Ingrid.“) La peque adora a Ponyo y a Totoro, y cuando llegue a Barcelona, a pesar de que apenas si ha empezado a hablar, me va a dar una buena colleja. En fin, qué le vamos a hacer. Espero que Sitges 2011 pueda corregir mi pequeño desliz de agenda, y la programe este año dentro de la sección Anima’t. ¿Verdad Angelito?

Y nada más por hoy… salvo que aquí en Berlín, lo de los lunes al sol, podríamos cambiarlo por lo de los lunes a la sombra, y no me quedo corta en la apreciación. No he visto el sol, salvo en alguna de las películas de la jornada. Pero en la calle… ni por asomo.

P.D Mañana he quedado a comer con Álex Fernández (de Mediatres Estudio). Sí, lo habéis escuchado bien, mañana por fin como. A ver si me chiva alguna cosa que pueda luego contaros por la noche, porque reuniones las está teniendo, y en cantidad en el Mercado de Berlín.

Gloria Fernández

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Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día 4: El día del bajón.

Tenía que suceder algún día. Y fue ayer. No me refiero a que bajara el nivel de las películas asiáticas, ni que descendiera su número en el Mercado de Berlín. Por la mañana tenía marcadas en la agenda provisional seis títulos, y al final del día había cumplido con el plan previsto. Me refiero a la soledad que te invade a veces cuando estás en un lugar extraño, lejos de tus referencias más próximas, en un festival que viene a hacer 5 Sitges (por poner una referencia que podáis entender bien), con multitud de medios de todas partes, distribuidoras. ¡Lost in Berlin!

El bache me llegó a la salida de Vampire, cuando me encaminaba hacia el hotel tras ver el nuevo proyecto que Shunji Iwai ha presentado en la Berlinale dentro de la sección Panorama. Eran cerca de las 12 de la noche. Supongo que la película tendría algo que ver en mi estado anímico. Iwai es muy dado a retratar los problemas que afectan a la juventud japonesa: la incomunicación (All About Lily Chou Chou), la distancia con sus progenitores (Hana and Alice). Y Vampire sigue la misma estela, aunque ahora lo haga con actores americanos. La película arranca bien, pero el tono se diluye a medida que se suceden los suicidios. Por quedarme con algo, me quedaría con Yu Aoi (única actriz nipona en el proyecto) y con la oportunidad que tuve de ver a Iwai entre los asistentes, y comprobar que su nivel de inglés no supera al mío. Ya se sabe, mal de muchos…

Pero no os preocupéis, que no cunda el pánico. Internet iba a encargarse de subirme los ánimos nada más llegar al hotel. Conecté twitter, y pude seguir en directo la Gala de los Goya. Las palabras de Álex de la Iglesia, y el careto que se le quedó a Leire Pajín tras el discurso me devolvieron de nuevo a casa. ¡I’m back! ¿Pero qué paso ayer en la Berlinale a parte de mi estado anímico… os preguntareis, y con razón?

Entraré en materia. El domingo se presentó una de las producciones que más a gustado al personal cinéfago berlinés, me refiero al documental en 3D dirigido por Win Wenders, Pina. ¡Obra maestra para algunos críticos, y para otros no tan críticos con los que me crucé! Un 3D, por una vez y sin que sirva de precedente, que tiene una razón de ser, y que supera hasta el visto en Avatar. Advertidos quedais.
A parte de este inciso, en el terreno asiático destacaría dos películas: una también de corte documental, pero en este caso una co-producción entre Alemania y Afganistán. Kabul Dream Factory gira entorno a la vida de Sabina Saha, actriz de cine de acción y proyecccionista de oficio, que además de llevar el cine a diferentes pueblos del territorio afgano, ejerce como policía. Un canto a los derechos de la mujer en un país donde todavía queda mucho por hacer.
Late Autumn es la otra de las apuestas del día. El film, un remake del clásico coreano firmado por Lee Man-hee (que todavía tengo pendiente por ver), cuenta con el aliciente de venir firmada por Kim Tae-yong (Memento Mori y Family Ties), y de tener como protagonista a Bing Hyun (al que muchos, pero sobre todo muchas de vosotros conoceréis de sobra). Por cierto, comentaros que el actor todavía no ha llegado a la Berlinale. Tiene prevista su llegada pasado mañana día 15 para presentar Come Rain, Come Sun (única producción coreana a competición en la Sección Oficial). Late Autumn es elegante, y emotiva, pero no edulcorada, ni banal. Es la historia de un encuentro entre dos personas que huyen. Dos extraños, un coreano y una mujer china, cuyo destino es Seattle. ¿Se encontrarán?

Por cierto, y para acabar ya, también me di un pequeño capricho. Ver la película coreana que en estos momentos se encuentra como número uno en la taquilla. Me refiero a Detective K: Secret Of Virtuous Widow un divertimento apto para todos los públicos que mezcla el humor con la escatología coreana, en la época Chosun. Todo ello bien aderezado con unas cuantas escenas de acción. Divertidísima para una tarde de fin de semana. Anda que no lo saben bien los coreanos.

Toca ir acabando. Solo recordar las palabras de un cineasta: Álex de la Iglesia. Las que me devolvieron a casa: “Intenet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas.”

Y aquí estoy yo… comunicándome con todos vosotros.
Buenas noches cineasiáticos… Mañana, más y quizá mejor.

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Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día 3: Cosas que hacer en Berlin…

… si no tuvieras que ver cine asiático.

Me imagino que muchas. Luego os la cuento, porque por suerte o por desgracia, cine asiático hay y mucho en esta Berlinale. Hoy sábado (ayer para todos los que leáis esto mañana), tenía 26 películas por delante. Vamos que ni con un clon tenía para cubrirlas todas. Como mínimo hubiera necesitado a cuatro, y de los buenos. Pero para eso tenemos lápiz y papel, y una agenda en excel tan chula como la que me he fabricado antes de venir a Berlín.

Por la mañana tenía que elegir entre las acrobacias y piruetas marciales de Panna Rittikrai (Ong Bak) en su nueva producción Bangkok Knockout (antes de verlo en su debut americano White Elephant con Kevin Bacon y en la ya anunciada segunda parte de Chocolate, en 3D) y los líos amorosos de Johnnie To. Al final, me pudo más el hombre del puro, y acudí a mi cita con To, Louis Ko, Daniel Wu. ¡Qué quiereis que os diga! Quizá me equivoqué. Don’t Go Breaking My Heart es una comedia romántica más, de las que hacen unas cuantas en Hong Kong al año. Un triángulo amoroso que no pasará a la historia como una de las mejores producciones de To, aunque se aprecie su toque en algunos pasajes del film. Me temo que no será hasta el 2012, con el thriller Life Without Principle, que no veremos al To al que estamos más acostumbrdos a ver. Al de Vengeance, Exiled, o Breaking News.

Entré con la mejor presposición a ver Fairytales de Ming Liang. Película china. Un niño que con su humanidad puede devolver la cordura a la febril ciudad. Pero el resultado no está a la altura de la premisa argumental. Me quedé fría (aunque en la sala, donde estábamos diez personas, la temperatura era agradable). No sabía yo en aquellos momentos, que lo mejor estaba por llegar en forma de trío: Corea-India-Corea.

Como se está convirtiendo en costumbre en estos días, entré en la sala 14 de los Cinemax a las 13 horas sin haberme tomado ni un croissant (el desayuno fue fugaz a eso de las 8 de la mañana: café con leche, corto de café). Menos mal que esta vez iba preprada: bocadillo de jamón al canto. La coreana Midnight FM me sorprendió gratamente. No llega a la altura de thrillers como The Chaser o The Man From Nohwere, pero no le falta tanto. La historia que acontece a lo largo de una noche, tiene como protagonista a una locutora de radio y a un concienzudo piscópata (da gusto ver a Yo Ji-tae en este tipo de papeles, le sientan tan bien). El juego del gato y el ratón se ha iniciado. Y el espectador no va a tener tregua hasta el final. Yo tampoco, no probé un bocado de mi comida.

Salida del cine. Ángel Sala que pasa a mi lado y me pregunta que cómo va todo. Le contesto que bien, salvo que no como. Él me dice que no pasa nada, que ya habrá tiempo para comer. Visto y no visto. Se mete en una sala.  Yo también, la peli empieza a las tres. A Anurag Kashyap (director al que ni por asomo tendrá el gusto de conocer Carlos…Boyero) le sigo la pista desde que me dejó a cuadros con No Somking (película recomendable para el dueño insumiso del asador ese de Marbella que a puesto en jaque a la ley de tabaco). Una película rara donde las haya, que sin embargo seguí con extrema atención, a pesar de que reconozco que sigo fumando. A los dos años, Kashyap la volvió a liar con su versión particular de Devdas. Si no habéis tenido la oportunidad de ver Dev D., os la recomiendo. Si No Smoking me dejó a cuadros, Dev D. me alucinó. Evidentemente cuando vi que proyectaban That Girl In Yellow Boots no tuve que pensarlo mucho. La película es un ejemplo de la gran variedad de estilos que nos encontramos dentro del cine indio. Un thriller, un drama, una cinta de corte independiente que nos sumerge en los bajos fondos de Mumbai. Olvidaros del cromatismo de Boyle. Aquí la poli es realmente corrupta, y los políticos… unos hijos de puta. Marcarla con una x, lo merece.

Dios, me estoy enrollando como una persiana. Y esto iba de las cosas que puedes hacer en Berlín si no tienes que ver cine asiático. ¿Qué hacer si te pierdes en la capital berlinesa y tienes todo el día por delante? A saber:

-Si eres un cinéfilo enfermizo y te va el terror (como a mí), hoy hubieras ido a ver el último film de Dick Mass (el loco que hizo que subiera más escaleras de la cuenta después de ver El Ascensor). Hoy se presentaba en el Mercado Saint. También tenías la oportunidad de recrear la vista con The Human Centipede… pecata minuta, y solo para paladares selectos.

-Si lo que te va es la vena cultural: No te puede faltar la visita a la Isla de los museos. Necesitarías al menos un día para verlo todo. Comienza por el Museo Pergamon (8 €) y sigue por el Museo Altes (8 €), que acoge de manera provisional la colección del Museo Egipcio.

Pero si llevas dos días sin dormir mucho, y lo que te gusta más en el mundo mundial, a parte del cine, la comida, y una buena pareja, es la cama… no lo dudes… quédate durmiendo en el hotel. Lo que voy a hacer ahora mismo. Buenas noches, cineasiáticos.

P.D Se me olvidaba. Cosas de la edad. También he tenido la oportunidad de ver Dance Town, el cierre de la trilogía que el coreano Jeon Kyu-hwan iniciara con Mozart Town, a la que seguiría Animal Town. Una más que interesante película acerca de la “supervivencia” de los refugiados de Corea del Norte al llegar a la ansiada Corea del Sur. Muy recomendable. Y además podréis disfrutar al ver al crítico Darcy Paquet en un pequeño papel.

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Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día dos: ¿Ha salido el sol en Berlín?

Cuando ayer por la noche regresé al hotel, después de doce horas casi ininterrumpidas de cine, me dije para mí misma: “¡Joder, qué suerte tengo! “, y tras este pensamiento salió disparado otro “ando algo cansada, la verdad“. Así es la Berlinale. Un mega-festival donde disfrutas y te cansas a partes iguales. Salas de cine repletas, productores y distribuidores que toman nota de todo los asistentes a sus proyecciones. Es como Sitges, pero elevado al cubo y con algo más de frío.

Mi pregunta, mirando hacia el gran ventanal que adorna mi habitación de hotel, es: “¿Ha salido el sol hoy en Berlín? Lo cierto es que no tengo ni la más remota idea. A saber: salí del hotel cerca de las 8 y media de la mañana, y no volví a pisar la calle berlinesa hasta bien pasadas las once de la noche. Menos mal que los amigos están para algo: Gracias Klaus, porque gracias a ti supe que por fin había salido el sol en Berlín, y lo mejor de todo, me enteré al mismo tiempo que escuchaba en las noticias que el pueblo de Egipto había conseguido su primer objetivo: darle una patada de adiós a Mubarak. Un excelente final para una maratoniana jornada.

El día empezó a las 09:00 de la mañana con la película coreana Vegetarian. No es que las tuviera todas conmigo (se hace extraño que esta producción sea de 2009 y no se haya presentado antes), pero mi pasión por Corea me pudo. Conclusión: ojalá hubiera aprovechado para dormir un par de horitas más, o para pasear por las calles de Berlín. Vegetarian es un confuso drama con alguna que otra pincelada de thriller, donde una mujer acaba transformándose en vegetariana tras sufrir una serie de extraños sueños. De verdad, ahorrárosla.

El día tuvo dos momentos estelares. Por una parte el pase de la también coreana Bleak Night (Yoon Sung-hyan, 2010). Avalada por las críticas recibidas tras su pase por Pusan o Rotterdam, el film, con la cinética de estar rodado cámara en mano, nos sumerge en la vida de un padre, que tras la muerte de su hijo, un escolar modélico, descubre paso a paso, la verdad de lo que ha sucedido. Una película de corte independiente pero con esa fuerza que caracteriza a las producciones coreanas. Sin duda una película a seguir.

El otro momento del día se hizo esperar pero llegó. Eran las 19:15 y la sala 15 de los Cinemax estaba repleta para ver Guzaarish, la última producción de Sanjay Leela Bhansali (Devdas, Black), con un reparto de excepción: Aishwarya Rai y Hrithik Roshan. Y desde luego la ovación final del público asistente significó el cierre perfecto para la jornada. Entederéis si os digo que tuve que contenerme. Me explico: estaba sentada al lado de Mirito Torreiro (una de las almas máter del festival Cines del Sur de Granada, y que para más inri, había tenido como profesor en la universidad). Intenté ser profesional. Nada de lloros. Emocionante, rodada con un tacto y un gusto por el equilibrio cromático, Guzaarish viene a confirmar que nuestro Alejandro Amenábar es un director de calado en la India. Tras el remake de Los Otros, ahora le ha llegado el turno a Mar Adentro. Sí, habéis escuchado bien, Mar Adentro, el drama de Jose Luis Sampedro que bordó Javier Bardem y que ahora interpreta Hrithik Roshan. No quiero desvelaros muchas más cosas. Bueno, solo una más. Hay que verla, sí o sí.

Zhang Yimou y su preciosista Under The Hawthorn Tree también formaron parte del menú del día. Sin llegar a alcanzar los niveles de Camino a Casa, el director chino regresa a la Revolución Cultural de la mano del best-seller (basado en una historia real) firmado por Aimi, para contarnos la historia de amor “puro” entre dos jóvenes: una estudiante que se traslada de la ciudad al campo, y un joven que conce allí. Una película de calado popular, que toca la fibra utilizando todos los recursos del melodrama, aunque echemos en falta el rigor crítico que en otro tiempo esgrimía el líder de la Quinta Generación.

No quiero cansaros más. Es ya muy tarde y mañana toca madrugar. Sólo un recuerdo. Para un conocido nuestro: Carlos Boyero. Acabo de leer su primera crónica de la jornada. El bueno de Carlos se lamenta de no conocer más que a uno de los miembros del jurado de la Sección Oficial: a Isabella Rosellini. Bueno a Panahi también, pero más por sus repercusiones políticas que por sus películas.

No te preocupes Carlos, en casa tengo un montón de dvds. A ver si consigues ver alguna de las películas de Aamir Khan (ese mozalbete indio que también forma parte del jurado). Tan sólo es uno de los actores, directores y productores más importantes del cine indio. Y si me lo permites, también te dejaré el dvd de Drácula: Pages from a Virgin’s Diary, dirigida por Guy Maddin, otro de los miembros del jurado.

Nada más. Buenas noches y felices sueños, cineasiáticos.

Gloria Fernández

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Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día uno.

Desde luego que no pensaba precisamente en Johnnie To, ni en Aamir Khan (que dicen que se encuentra entre el jurado de la Berlinale, aunque todavía no le he visto), ni en el cachas de Shahrukh Khan, cuando esta mañana ha sonado el despertador a las 6:50 en mi habitación. Lo primero que he pensado ha sido. ¡mierda! Ha sido un momento, lo reconozco, pero ha costado sacarme de la cama, lo reconozco, tambíén.

Luego todo ha sido más rápido, lo veo en un fundido encadenado: ducha, bajar la maleta a trompicones, la Ronda del Dalt colapsada (como de costumbre), dar con Easy Jet en la terminal 2 del aeropuerto del Prat (esa terminal que cada vez se parece más a la Estación de Francia, un poco marchita), facturar las dos maletas (vais a creer que vengo de pase de modelos), empezar a ver caras conocidas (Ángel Sala, Quim Casas…). Y como por arte de magia, click, ya has llegado a Berlín.

Un recuerdo muy especial para Movistar: gracias por no conectarme el servicio Roaming (me parece que lo he dicho bien): gracias a vosotros he ahorrado unas cuantas llamadas a Barcelona. Lástima que al cabo de un rato me habéis arreglado el problema, y ya he empezado a hacer gasto. ¡Si es que no aprendo!

La primera impresión de la Berlinale es que no te la acabas ni por casualidad. No hablo de la Sección Oficial que es finita (y de la que os va a hablar hasta la saciedad en los medios convencionales), me refiero al Mercado, donde cada día pueden verse del orden de 100 películas, entre multisalas situadas en enormes centros comerciales (tipo Cinemax, o Sony), a hoteles donde las distribuidoras alquilan diferentes salas para pases privados de sus producciones. Si muchos de vosotros echais la vista para atrás y pensais en Sitges y en el estrés que te entra cada vez que sales de una proyección, porque sabes que estás a punto de perderte una película, la sensación aquí, en Berlín, se multiplica: como si la pantalla de tu ordenador se fragmentara y tuvieras un montón de posibilidades donde mirar.

He visto bastantes caras conocidas: además de Ángel Sala (que seguro que a estas horas ya habrá visto la película coreana The Unjust, de uno de nuestros directores más queridos Ryo seung-wan), a Quim Casas, o Carlos R. Ríos y Loles Fanlo (que están preparando la I edición de Cinemart, tras el Off Cinemart que se realizó en el mes de Diciembre), Nuria Vidal, Violeta Kovacsics… La verdad es que se está como en casa.

Las doce de la madrugada. La hora mágica. Mejor será que deje de mirar por el enorme ventanal que tengo frente a mí, y donde se intuye una fina lluvia cayendo sobre las calles de Berlín. Mañana el día va a ser muy largo. Seis películas por delante. Más de doce horas de proyección. Del drama con elementos culinarios Vegetarian, a una de las sorpresas del pasado Festival de Rotterdam, Bleak Night que denuncia el estricto sistema educativo que se vive en Corea, pasando por el clasicismo de Zhang Yimou que regresa a la Revolución Cultural para hacernos llorar en Under the Hawthorn Tree… Y no he dicho nada de Guzaarish, la última producción de uno de los grandes del cine indio, Sanjay Leela Bhansali (Devdas, Black).

Ah, por cierto, esta noche se ha proyectado Valor de Ley (tenía ganas de dedicarle una línea al cine americano). 

Buenas noches, cineasiáticos. Cortamos la conexión desde Berlín.

Si quieres seguirme la pista en Berlín:

Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día dos.
Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día tres.
Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día cuatro.
Diario de una autoestopista asiática en Berlín. Día cinco.
Diraio de una autoestopista asiática en Berlín. Día seis.
Diraio de una autoestopista asiática en Berlín. Día siete.

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